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Golpe mortal a pequeños bananeros

27/07/2012 por  
Archivo bajo 1. Noticias

En El Oro algunos productores comenzaron a tumbar las plantaciones debido a que reciben solo hasta dos dólares por caja

En la empacadora de Carlos Mendieta Peláez diez jornaleros, callados, algo tristes e impregnados de un pegajoso látex que oscurece sus ropas, cortan, lavan, fumigan, enfundan, etiquetan y encartonan el banano recién cosechado.

A diez metros de la empacadora, una hectárea, donde minutos antes había matas verdes y racimos enfundados, fue arrasada por una máquina amarilla. La inversión de 16.000 dólares, al valor actual, quedó en una inmensa pampa.

El miércoles pasado el hombre de 66 años de edad, hecho de cepa de guineo, tomó la decisión más dura de su vida: contrató una “pala mecánica” para que tumbara dos hectáreas de cavendish, en donde serán construidas viviendas de cemento.

Es una decisión que le dolió a este descendiente de los Peláez, una familia de bananeros, de la que heredó doce hectáreas a cinco kilómetros de El Guabo, un cantón de El Oro, que tiene la mayor cantidad de matas de guineo con relación a Machala, Quevedo, Naranjal, Jujan, Babahoyo, Vinces, Santa Rosa, Pasaje. Es la verdadera capital mundial del banano.

La crisis es tan grave que no es solo Mendieta el que toma decisiones como esa. Muchos tumban banano para sembrar cacao o caña de azúcar. Otros buscan alquilar sus fincas a un costo bajo, pero es difícil que consigan clientes. La respuesta es la misma, no hay cómo seguir en el negocio.

A Fernando Zhumi le hicieron una oferta interesante, pero imposible de aceptar. Le daban por 5 o 6 años, en alquiler, una hacienda a cambio de apenas cincuenta centavos por racimo. Pero no. El miércoles coordinaba el empaque y embarque de fruta en su finca, ubicada a tres kilómetros de Naranjal (Guayas), donde no le va bien.

Antes había revisado sus 40 hectáreas de caña de azúcar. El año pasado tumbó una parte de su banano y en agosto próximo hará su primera zafra para Valdez. “La caña da menos problemas, no necesita tanta mano de obra y el ingenio nos asesora todo el tiempo”.

En los casi 100 kilómetros que hay desde Naranjal hasta Machala, del lado y lado de la vía, solo hay plantas de hojas verdes alargadas y tallos cafés que sostienen grandes racimos enfundados. Son parte de los casi 200 mil hectáreas que el año pasado le generaron al Ecuador ingresos por 2.246 millones de dólares.

Mendieta ha envejecido en el banano. Cada año produce entre 20.000 y 31.000 de las 270 millones de cajas, de los casi 6.000 productores, que son exportadas hacia Europa, Asia, América, Australia. Este año decidió producir menos.

Los bajos precios, los mayores requisitos para cosechar, los nuevos impuestos y las reformas laborales lo hicieron tomar la decisión de echar abajo esas dos hectáreas. Son muchos los que, como él, no pueden más.

Este año les pagaron menos de los 5,50 dólares por cada cartón, que es el valor oficial y que nadie cumple. “Ahora solo recibo dos dólares y con eso ningún productor vive”.

Tenía la esperanza que el Gobierno le fumigue gratis su plantación contra el cada día más agresivo hongo de la sigatoka negra, que si no mata una plantación, la hace producir menos o fruta de mala calidad. Lo visitaron -dice- pero no han vuelto. Tampoco le han comprado racimos a 3 dólares.

“Hasta la fecha no han aparecido. No es que el Gobierno nos va regalar plata, es lo que por años nos ha cobrado como impuesto. Solo se lo han cobrado a los bananeros”, critica.

IMPUESTO SIN RETORNO. Desde 1998, después del fenómeno de El Niño, el Estado les impuso a los bananeros un gravamen de 0,7% a las exportaciones de la fruta. “Había como 18 millones de dólares que sabemos ya no existen, los han gastado”.

Algunos de los 14 o 16 muchachos y muchachas que trabajan para él, es posible que salgan de la plantación y de la empacadora, porque no tiene cómo pagarles.

En Puerto Inca (Guayas) el grupo Quirola, uno de los más grandes productores y exportadores, sigue con lo que ha sido una rutina en la última década: reemplazar banano con cacao.

Aunque esto a muchos ya no convence. También la “pepa de oro” bajó de precio y sufre el ataque de una plaga peligrosa, la chinche.

Roberto Patiño dice que no es buena época para el banano. Los ciclos de fumigación contra la sigatoka aumentaron aún en verano, la fruta no sale con la calidad esperada y suben los frutos de rechazo. Eso hace que el guineo no pueda ser enviado a mercados más lejanos, como Europa, donde el tiempo de viaje hace que la fruta llegue madura. Los calificadores rechazan muchos racimos en el campo. Los que están en la mata con cuatro o cinco hojas no se los corta.

Por eso, dice Mendieta Peláez, muchísimos agricultores están vendiendo sus tierras. El banano no es negocio. Los exportadores quitan los cupos y nadie puede reclamar.

En eso coincide Jorge Toapanta, quien critica que la emergencia decretada por el Gobierno no cumple su objetivo. Primero, los racimos de los productores son aceptados si tienen entre 12 y 13 semanas y cuatro manos como mínimo. Segundo, con emergencia no comete delito quien no paga el precio oficial.

Tercero, ¿quién provee de los insumos? y ¿con qué calidad? Cuarto, ¿para qué se necesita fumigación y fertilización si nadie va a comprar la fruta que se produzca allí?

Como Mendieta, Toapanta cree que se está volviendo al latifundio: los bananeros pequeños están vendiendo sus tierras y las están comprando los exportadores.

Otros señalan que de nada sirve fumigar una plantación pequeña si las de los vecinos están infectadas.

Fernando Zhumi dice que el clima, como todos los años en julio y agosto, provoca una baja del 30 o 40 por ciento de la producción. “La fruta se comienza a chupar; el clima y la temperatura no les da el ratio, el peso, porque no coge su grado normal”.

En ese porcentaje ha reducido su cuadrilla, que antes era de 30 personas entre las que laboran en el campo y en la empacadora. Empaca semanalmente de 3.000 a 5.000 cajas de 43 libras, cuando antes hacía de 6.000 a 7.000.

“Acá todo ha cambiado mucho, la gente ha sembrado caña, por ejemplo. Los Araujo han cambiado prácticamente todo, nosotros hemos ido poco a poco, porque la caña necesita menos mano de obra, es menos estrés”. Ya no hay cómo vivir de un solo negocio y más ahora que tiene gente fija, asegurada.

UNA DECISIÓN SIN EFECTO. Según exportadores, sería importante verificar si las compañías “puras” (que supuestamente han pagado el precio oficial) han exportado regularmente, lo que significaría que cumplieron con los contratos. Hay dos clases de incumplimiento, uno es el no pago del precio oficial y otro haber irrespetado los contratos a través de la reducción de cupos.

Puede que algunas paguen el precio oficial, pero talvez no lleven la misma cantidad, señaló un exportador pequeño. La producción actual es menos de 4 millones de cartones y bajo contrato deben estar 5 millones. Si es así -indica- no habría razón para comprar racimos porque según las normativas la fruta con contratos debe salir.

Toapanta considera necesario controlar que ciertos dirigentes no se aprovechen de esta situación para negociar cupos para sus fincas o sus empresas. Lo que le pasa a Carlos Mendieta, a Fernando Zhumi y a cientos de campesinos desanima al dirigente, quien cree que todos los bananeros están como la “blanca luna, sin esperanza ninguna”.

Guillermo lizarzaburo Castro – Naranjal (Guayas) y el Guabo (El Oro)

Feuente: El Expreso | Elproductor.com



Comentarios

2 Responses to “Golpe mortal a pequeños bananeros”
  1. Bolivar dice:

    Lo que estan haciendo es darle tiempo al tiempo a quien lo necesita mas, y a nosotros ni el tiempo nos ayuda, una burla mas de los exportadores hacia nosotros los bananeros y canalizada por el gobierno, por no decir q es alchuete.
    Bolivar Arias…… Bananero de la provincia de El Oro.

  2. Farley dice:

    Siempre nos hemos quejado sobre el negocio bananero, pero ahora es fundamental unir esfuerzos y voluntades, puesto que la solución que la dimos hace algunos años atrás, la dirigencia bananera nunca la tomó en cuenta, y siempre usaron como cantaleta las fumigaciones que con nuestro mismo dinero nos daban; cuento de nunca acabar, los precios de los insumos no son controlados, tanto en cantidad monetaria como en calidad. La respuesta es sencilla, poner una megaplanta para la obtención de productos elaborados del banano (también abarcaría, cacao, maíz, arroz), en donde aparte de incentivar el consumo interno, alimentamos con productos de calidad a nuestro pueblo, iniciamos con campañas de consumo masivo, la harina enriquecida de banano y que sea éste la base del desayuno escolar, cómpotas enriquecidas, puré de banano, alcohol etílico, vinagres, balanceado para cerdos, pollos y camarón…., con ésto, aprovechamos a nuestros agricultores para que cosechen con grado 46, y esta mega fábrica compra a precios razonables con un estimado de 5 dólares la caja….y listo el pollo, la pregunta del millón…de donde saldrán los chililines para ésto??, respuesta…de los $0,07 que son descontados por caja de banano desde el 1982. Daríamos trabajo a muchos profesionales, full mano de obra contratada, sacamos de la pobreza a los agricultores bananeros, maiceros, cacaoteros, etc, etc….ésto lo hace Brasil desde hace muchos años atrás, ellos no exportan una sola caja de banano, todo se queda para consumo interno. y los bananeros brasileños viven felices y contentos…

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