Vagas metas de recuperar la producción algodonera
28/07/2012 por El Productor
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El manto blanco que en su mejor momento (década del setenta) cubría más de 35 mil hectáreas de Manabí y Guayas, y daba la totalidad de fibra que pedía la industria textil, en este momento la cosecha se reduce a 2.500 hectáreas que suplirán el 10% de la importación anual de unos $ 50 millones de algodón desmotado.
La decadencia del cultivo empezó cuando perdió el principal interés comercial como fuente oleaginosa al aparecer otras más baratas (palma) y pocos años después, con la apertura de las importaciones de la fibra, el cierre del programa oficial de oleaginosas y la conveniencia de comprar a crédito la materia prima sin tener que manejar altos inventarios ni pagar casi todo de golpe.
“Quedaron al desnudo los bajos rendimientos locales porque falta la renovación tecnológica, se acaba la extensión técnica y las parcelas minifundistas, que siguen siendo la mayoría de 2 a 3 hectáreas, poco o nada han elevado los rendimientos para producir a costos competitivos”, señaló el técnico de la Corporación Funalgodón, Carlos Egüez.
La recolección de los copos blancos se inició a mediados de mayo y se extenderá hasta fines de septiembre. Desde octubre habrá otra cuando las mismas plantas se revistan de blanco, denominada ‘soca’.
Existe un acuerdo de absorción de cosechas entre Funalgodón y las industrias textiles afiliada a la Asociación de Industriales Textileros (AITE). El precio del quintal de algodón en rama fijado para esta cosecha está en $ 35 quintal (centro de acopio).
El rendimiento de la cosecha ha sido aceptable y en sitios como El Venado, Las Cocas, El Polvar, Km 20, en la jurisdicción de Tosagua, productores como Luis Humberto Tuárez han recogido 80 quintales por hectárea.
Donde la lluvia perjudicó y no se pudo aplicar todo el paquete tecnológico sugerido por Funalgodón, la producción varió entre 40 a 50 quintales. La inversión por hectárea promedia los $ 1.500 y algunos agroempresarios manifestaron su interés de establecer el próximo año entre 600 y 1.000 hectáreas.
Esteban Borja, directivo de Funalgodón, dijo que la variable más importante para lograr rendimientos altos es la cantidad de plantas que se siembra.
“Históricamente, los agricultores no colocaban más de 20.000 plantas por hectárea. Actualmente sugerimos duplicar esa cantidad acortando distancias entre surcos y matas, y aplicar al follaje una hormona que regule su crecimiento”.
Esta hormona, señaló, es el cloruro de mepiquat, cuyo efecto es reducir la elongación de la planta, obteniéndose matas compactas, con entrenudos y ramas cortas. Una planta compacta, de no más de un metro de altura, envía la mayor parte de los nutrientes a los frutos y no a la generación de follaje y ramas. Se estima que en cerca de 1.500 hectáreas lo aplicaron y la meta es que todos lo hagan. Además, directivos de la entidad llaman la atención de las autoridades en el asunto de la importación de semillas mejoradas que solo hay de origen transgénico, material con el cual Colombia y otros países exportadores han incrementado sus rendimientos.
Fuente: El Universo | Elproductor.com








