El marcado interno es un parámetro tanto de nuestras compras como de nuestras ventas, puesto que nuestros productores basan sus precios en la situación del mercado. Sin embargo, estamos buscando exportadores de todo el mundo para importar productos, puesto que siempre estamos buscando la fruta de la mejor calidad al precio más competitivo. Esto es también resultado del estancamiento económico de Brasil, pero los consumidores siguen demandando productos de calidad», explica Pedro Nakamura, de Hortmix, compañía brasileña de distribución.

Hortmix ha distribuido todo tipo de frutas y hortalizas en los últimos quince años, en los que se ha centrado en las cadenas de supermercado y los mayoristas de São Paulo. «Nosotros compramos los productos y somos responsables de clasificarlos de forma que satisfagan las necesidades y la estandarización de nuestros clientes. Por lo general, manipulamos entre 190 y 210 toneladas de frutas y hortalizas al día, pero tenemos días de picos en los que subimos a 350 toneladas diarias. Todos nuestros productos se los compramos a nuestros socios, con los que tenemos relaciones de años de duración», explica Pedro.

Pedro opina que la tendencia del mercado brasileño es que Brasil se está convirtiendo en un consumidor global que apuesta por mercados nuevos. «Probablemente, se producirá una escasez de nuestras manzanas Gala nacionales desde agosto hasta finales de año, lo cual nos hace mirar hacia el mercado europeo para la importación. Asimismo, China podría ser una opción para satisfacer la demanda actual de manzanas y peras en el mercado brasileño. Normalmente, nuestro mejor mercado para la importación, Argentina, suministra manzanas para cubrir el hueco. Sin embargo, como no recibimos la cantidad necesaria, estamos estudiando nuevos mercados».

Pedro explica que el tiempo también influye en los precios de los productos nacionales, y causa problemas sobre todo a las hortalizas y, en general, a las patatas ya las cebollas. «El mercado actual para las patatas y las cebollas nacionales está en una muy mala situación. Pagamos precios altos por nuestras cebollas nacionales, a pesar de que la calidad sea mala. Esto significa que nuestras cebollas nacionales son más caras que las chilenas importadas, que incluyen el coste de envío y de despacho de aduanas, por ejemplo. Esto provoca cierta agitación en el mercado, ya que hay otros mercados nuevos que se están presentando interesantes».

Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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