El proyecto ‘Amazonía viva’, impulsado por el gobierno de Ecuador a través de la empresa pública Petroamazonas, busca el bienestar de los residentes de esta reserva de la biosfera y restituir sus derechos a vivir en armonía con el medio ambiente y sin peligros para su existencia.

Vanesa Estrella, gerente de Seguridad, Salud y Control Ambiental de Petroamazonas, expuso a Andes detalles de esta iniciativa para eliminar las fuentes de contaminación existentes en parte de la región amazónica ecuatoriana, derivadas de la explotación petrolera irresponsable en los últimos 40 años.

La funcionaria expone que si bien el gobierno nacional empezó los trabajos de remediación desde el 2007, fue el 1 de octubre de 2013 cuando le encargó a Petroamazonas asumir esta iniciativa para el nororiente ecuatoriano, en particular en las provincias de Orellana y Sucumbíos, para lo cual ha entregado todos los recursos y ha destinado personal capacitado para ello.

“Lo que buscamos es restituir derechos de la población y de la  naturaleza que están establecidos en la Constitución para que puedan estas poblaciones vivir en un ambiente sano y libre de contaminación, que es lo que ahora ellos tienen y lo que obviamente les preocupa y es parte de lo que existe en la Amazonía”, señaló.

 

En la zona existe un total de 2.500 registros de pasivos ambientales, entre estos piscinas, fosas y derrames, de los cuales 1.283 corresponden a la operación estatal anterior a la actual administración y que son los que están siendo subsanados hasta 2020, según el plan; mientras el resto forma parte de la evidencia de Ecuador en el juicio con la petrolera estadounidense Chevron-Texaco.

“Como están considerados como evidencias dentro del proceso, no están siendo intervenidos en este momento”, acotó.

La compañía foránea enfrenta una demanda millonaria presentada por colonos y habitantes amazónicos por daños y perjuicios a sus tierras y a su salud hasta incluso la muerte por la explotación irresponsable en ese territorio entre 1964 y 1992.

Sin embargo, aclaró que es importante mencionar que Petroamazonas no genera nuevas contaminaciones, sino que su operación es limpia y con tecnologías amigables que ayudan a no reproducir afectaciones a la naturaleza.

Estrella precisó que a través de ‘Amazonía Viva’ se está descontaminando y revegetando en 2.8 millones de metros cúbicos de suelo contaminado, para lo cual existen centros de gestión de pasivos ambientales, un centro de investigación de tecnologías ambientales y un equipo  multidisciplinario encargado de ello, incluso la maquinaria propia de la empresa para realizar las labores en el terreno afectado.

Estas labores han permitido también que se generen servicios en las localidades intervenidas como son la creación de empleos, ya que alrededor de 1.000 personas residentes han podido acceder a un puesto y quienes al ser miembros de esas comunidades afectadas, se convierten en los  veedores de la calidad de los trabajos.

Los centros de gestión de los pasivos ambientales incorporan dentro de sus procesos de remediación productos generados por la empresa estatal a cargo de estos trabajos, según describe la funcionaria.

“Hacemos todo el proceso de remediación y obviamente incorporamos insumos adicionales en nuestra tecnología que son productos generados por nosotros en un centro de investigaciones que tenemos, en donde

Incorporamos, por ejemplo, cultivos de bacterias que degradan el hidrocarburo; hacemos biofertilizantes e insumos que nos ayudan a mejorar el proceso de remediación”, apuntó.

En este proceso, el suelo contaminado es extraído para ser tratado y una vez que se logran los estándares de la Norma Ambiental es reincorporado para luego proceder a la revegetación con plantas nativas que son reproducidas en el vivero.

En el centro de investigación se cultivan las baterias que degradan el hidrocarburo. Foto: Petroamazonas

Para esta gerente en Petroamazonas, es importante que se conozca este proceso y los datos que pueden exhibirse respecto a este trabajo en los dos últimos años «y que no se han hecho a lo largo de la historia».

Con estas labores, comentó, además de generar mano de obra local, también se pretende ayudar a estas poblaciones a superar esta situación que atraviesan por el entorno en que habitan para que accedan al derecho constitucional de vivir en un ambiente sano y libre de contaminación.

En el caso particular de Petroamazonas, esta empresa trabaja en 20 bloques en la Amazonía, donde existen estaciones y áreas operativas que habían sido operadas por empresas estatales en anteriores administraciones.

“Ahí operamos y  hacemos nuestros procesos de extracción, pero también a la par trabajamos en la eliminación de pasivos ambientales que existen ahí”, indicó Estrella al apuntar que en la dinámica habitual cuando se presentan inconvenientes que ya tenía esa operación debido a que son infraestructuras que han tenido 30 y 40 años de explotación, se procede a solucionarlos con las tecnologías nuevas y limpias para evitar nuevos pasivos.

La gerente de Seguridad, Salud y Control Ambiental de Petroamazonas refirió que el plan de trabajo del proyecto ‘Amazonía Viva’ ha sido duplicado y se han redoblado todos los esfuerzos para cumplir con la eliminación de los 1.283 pasivos ambientales, según lo previsto hasta el 2020.

Sin embargo, precisó que “hay que tener en consideración que pueden existir subregistros” ya que cuando se ejecutan los trabajos se pueden encontrar nuevas fuentes de contaminación, por lo cual en caso de  que se incremente el número de pasivos, el tiempo podría incrementarse.

En el caso de los recursos disponibles, citó la existencia de un centro de investigación de técnicas ambientales en la provincia de Orellana, donde se desarrollan los productos, entre estos el compost y microorganismos que degradan el hidrocarburo y aceleran el proceso de remediación.

“Adicionalmente, contamos con dos  viveros donde generamos plantas nativas y preservamos varias especies que pueden estar en peligro de extinción para poder hacer los procesos de revegetación”, añadió, y se refirió a los proyectos productivos como los piscícolas donde antes existieron pasivos ambientales  “lo que le genera a sus habitantes un insumo para la sostenibilidad familiar”.

Existe además una planta de crudo intemperizado, a donde se lleva el fluido succionado de las fuentes de contaminación y se recupera el crudo, que es incorporado a la producción nacional.

«Eso significa que es un plus del proyecto porque además de alguna manera tiene un autofinanciamiento todo lo que antes era un desecho, y que recupera, ahora se vuelve algo productivo para el país que es reincoporar ese crudo que recuperamos del proceso de remediación», apuntó.

Concluyó que Petroamazonas  posee certificaciones internacionales que la precisan a ser más responsable y a trabajar con criterios y altos estándares que garanticen la protección al ambiente y el buen manejo con las comunidades, no obstante, dijo que la operación con hidrocarburos siempre tiene riesgo de que se generen inconvenientes y eventos, por lo que su responsabilidad es la salvaguarda y protección para que no se perjudique ni al ambiente ni a las comunidades.

“En el caso de que eso suceda, nuestra intervención es inmediata porque tenemos planes de contingencia y de emergencia inmediatos con una atención y respuesta inmediatas para evitar ese daño”, indicó.

 

 

Fuente: Andes | ElProductor.com

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