La región de la Mesopotamia argentina, es la principal zona productora de arándanos, de donde el 50% proviene de Concordia (8 millones de kilos el año pasado). El 60% de los envíos de arándanos en Argentina se envía a Estados Unidos, mientras que un 10% llega a Inglaterra y el resto se reparte entre Canadá y otros países europeos.

Sin embargo, a pesar de ser una región importante en la producción de arándanos, Mesopotamia tiene un “pequeño” gran enemigo, la mosca de la fruta. Por ello, La Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA) presentó su plan de control de mosca de la fruta, un insecto que se presenta principalmente en la producción entre mediados de octubre y fines de noviembre, al final de la cosecha en esta región.

En Portalfruticola.com, conversamos con Gonzalo Carlazara, ingeniero agrónomo y técnico de APAMA, quien nos explicó de qué se trata este plan de control.

“A lo que queremos aspirar es a bajar la población de mosca de la fruta lo que más podamos, para lo cual estamos trabajando de forma integral con el sector arandanero. Básicamente lo que estamos haciendo es trabajar en una red de monitoreo de toda la zona arandanera, sumándonos a la red de monitoreo que tiene el Senasa”, explicó.

A través de esta información será posible saber cómo está la situación de la plaga todas las semanas, “para eso tenemos un equipo que actualiza la información de las trampas todas las semanas y en la red del Senasa estará la información de cada uno de los productores de la zona”.

“Otro punto importante es trabajar todo lo que tiene que ver con generar información e investigar sobre técnicas de aplicación para el control, registro del producto autorizado y técnicas de control basadas en el trampeo masivo, que es una técnica de control orgánica. Esta técnica se trata de incorporar una gran cantidad de trampas dentro del lote, las cuales no contienen insecticida”, apuntó.

El último paso que es el plan de mitigación. Una vez que se empiecen a capturar los primeros individuos (mitad de noviembre) se coordinarán unas aplicaciones aéreas en toda la zona que se vaya encontrando la presencia de la plaga, reduciendo así, la población.

“Es un problema reciente, y si no tomamos medidas, va a ir empeorando”.

Cuando el cultivo se empezó a plantar, en el año 2000, no había presencia de esta plaga, sin embargo, ya en 2007 se hicieron las primeras capturas.

La temporada para Argentina comienza la primera semana de septiembre y para la campaña que viene, si bien aún es precipitado saber cómo se presentará, Gonzalo Carlazara señaló que climáticamente está haciendo bastante frío. “En la zona de Concordia ya hay 410 horas de frío, mientras que el año pasado en todo el invierno recibieron 260 horas”.

“Hoy vemos una fenología atrasada 10 días respecto al año pasado”.

El sector de los arándanos en Argentina aún es nuevo, comenzó en el año 2000 aproximadamente y fue creciendo hasta el 2008, año en que se redujo la superficie de este cultivo. Luego a partir del 2012, se estabilizó y en 2015 el sector empezó a crecer nuevamente a una tasa del 5% anual.

Inicialmente Argentina trabajaba con las variedades O’neal y Misty, pero éstas ya han sido reemplazadas casi en su totalidad. Actualmente, la mayor parte de la superficie está plantada con Emerald, Snow Chaser y Star.

Para Carlazara, los desafíos que tiene la industria arandanera en Argentina, son principalmente dos. En primer lugar, mantener la oferta de fruta estable y poder crecer en forma progresiva y ordenada. Y por otro lado, llegar sin problemas de calidad al destino, con buen sabor, buen tamaño y buen aspecto externo de la fruta.

Finalmente, indicó que están a la espera de la apertura de China, Corea y Japón, países que están bajo el mismo protocolo. “Si todo sale bien, esta primavera se podrían hacer los primeros envíos”.

 

 

 

Fuente: Portal Fruticola | ElProductor.com

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