Técnicamente, Perú tiene jengibre ecológico todo el año, pero su producción transcurre desde junio o julio hasta diciembre. Después de enero, el producto suele exportarse por aire o por mar en volúmenes limitados a causa de las lluvias. El jengibre ecológico peruano es el más fresco. No lo guardamos en almacenes y se cosecha según pedido. Los costes de electricidad en Pichanaqui y los recursos que se requerirían para almacenar el jengibre, como se hace en China, por ejemplo, no son algo que Perú quiera desarrollar en la selva natural», explica Kent Lancaster, de Asica Organics (Perú).

Asica Organics es la división ecológica del GRUPO ASICA, que exporta y distribuye jengibre ecológico y de comercio justo, mangos ecológicos, aguacates ecológicos y, muy pronto, piñas ecológicas y bananas ecológicas. Asica Organics lleva cinco años trabajando con productos ecológicos y crece día a día.
Lancaster explica que su jengibre ecológico se cultiva en Pichanaqui, al otro lado de los Andes, en la selva tropical peruana. «Se produce utilizando la rotación de cultivos, en la que los cultivos plantados van cambiando para recuperar los nutrientes. El jengibre es un cultivo que agota rápidamente todos los nutrientes del suelo. Para evitar esta práctica perjudicial, Asica Organics, en un esfuerzo por conservar la integridad del suelo, ha desarrollado un programa de reforestación de árboles madereros, que se convierten en una fuente de ingresos para las comunidades de la zona, al mismo tiempo que permiten la producción sostenible, lo que desemboca en una producción de jengibre ecológico más completa. Por lo tanto, el jengibre ecológico cultivado con este método y complementado por el clima es muy distinto al de otros países. Por ejemplo, el perfil de sabor del jengibre peruano es fuerte, intenso, y está repleto de vitaminas. Además, como nuestro jengibre ecológico se cultiva en las condiciones perfectas para que sus raíces se desarrollen correctamente, no hay necesidad de añadirle nada, lo que sería perjudicial para el medioambiente, y da lugar a un producto completamente ecológico de la selva peruana».
Describe el jengibre ecológico peruano como de sabor robusto y nutritivo. «Cultivar productos ecológicos sostenibles no solamente requiere una inversión adicional, sino que se paga el coste de no tener una producción tan grande como la de los productos convencionales. En Asica tratamos de cultivar el resto de nuestros productos, como aguacates y mangos, que no están en nuestra división ecológica, de la forma más ecológica posible, lo que significa que minimizamos el uso de cualquier aditivo industrial (a veces lo suprimimos completamente) y, en vez de eso, utilizamos nuestros métodos naturales basados en nuestra experiencia agrícola, mano de obra manual en lugar de insecticidas, y abono y fertilización orgánica. Es más, para poder disponer del certificado ecológico, el órgano de certificación se asegura de que los productos se han cultivado siguiendo estándares ecológicos, lo que significa que no hay absolutamente ningún residuo en los lotes producidos».
«Hay un porcentaje de la producción total que permanece en Perú, ya que la cocina peruana utiliza el jengibre, por ejemplo, en el ‘chifa’ (cocina popular peruano-china). Normalmente, se exporta todo el jengibre ‘bonito’ y los calibres más grandes. Los mercados principales del jengibre ecológico de Perú son Estados Unidos, Europa y Canadá. Existe un aumento de la demanda de jengibre ecológico peruano, ya que ofrece calidad, sabor y se cultiva en condiciones inmaculadas. Por ejemplo, hablé con un productor de cerveza de jengibre ecológico y me explicó que solamente utiliza jengibre ecológico de Perú, ya que le hace falta tres veces menos cantidad que de jengibre chino, y eso sin mencionar que el perfil de sabor es mucho mejor, lo que hace que sus productos sean más competitivos si usan jengibre peruano en lugar de los otros. Supongo que pasa lo mismo con los restaurantes y el sector horeca, en el que se demanda calidad en vez de cantidad», continúa Lancaster.
Lancaster cuenta que está muy orgulloso de proporcionar al mundo jengibre ecológico peruano. «Todo se podría lograr si se demandara más jengibre ecológico peruano en las tiendas locales, en los puntos de venta y en los minoristas. Además, los consumidores pueden estar orgullosos: Pichanaqui y el VRAEM (Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro) son una región que necesita desarrollo económico, y Asica Organics y la industria del jengibre ecológico están aquí para proporcionar movilidad económica sostenible a largo plazo en la región. La mejor manera de que estas comunidades se desarrollen es ofrecerles oportunidades de empleo y un método de autodeterminación. Mediante la combinación de ofrecer la capacidad de tomar parte en la sostenibilidad, aprovechar el clima de cultivo y desarrollar las comunidades, podemos propiciar una situación beneficiosa para todos».
Según Lancaster, muchos países afirman que producen jengibre ecológico, pero suele cultivarse bajo muy pocos estándares ecológicos. «Es importante para los consumidores comprender que los productos ecológicos que compran de Perú son ecológicos de verdad. El jengibre ecológico peruano es conocido por cultivarse de forma completamente natural y, en algunos casos, ni se toca. Gracias a las condiciones en las que se producen las raíces, no necesitamos añadir muchos suplementos para obtener un resultado de calidad. Nuestro jengibre está 100% libre de compuestos químicos. Creemos que el jengibre ecológico peruano tiene un sabor, un color y un zumo mejores y más intensos, y que está lleno de vitaminas y beneficios para la salud. Su único ‘inconveniente’ en comparación con los países competidores, como China, es que el calibre del producto puede ser un poco más pequeño».
«Los peruanos tenemos que centrarnos en la calidad y seguir obteniendo el jengibre ecológico únicamente de la selva tropical, cultivado a pequeña y media escala. Esa es la única manera de que nuestros productos sean diferentes a los de los países competidores. Teniendo en cuenta la diferencia entre el jengibre cultivado en Perú y el de los otros países, para nosotros está claro que la agricultura no industrial es mejor para el ecosistema y proporciona un medioambiente mejor para el desarrollo del jengibre. Para que Perú mantenga su reputación de calidad, los peruanos debemos asegurarnos de que el jengibre esté limpio, recortado correctamente, cosechado con el nivel de maduración adecuado y bien secado, lo que garantizará que no haya problemas durante el transporte o con la vida útil en el minorista».
Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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