El cultivo de manzanas en Chile es una de las principales actividades económicas de la región del Maule, siendo la variedad Cripps Pink, una de las que ha experimentado un constante crecimiento respecto al aumento de su producción proyectada por sobre las 72 mil toneladas, concentrando en Europa el 50% de los envíos.

Cripps Pink,  es destacada por ser de cosecha tardía, posibilita la opción ser almacenada en cámaras de frío entre 30 y 150 días, lo que se traduce en que al extender la post cosecha a 150 días, se llega con ella a los mercados internacionales en septiembre u octubre, fechas en que los precios son más altos, transformándose en una oportunidad para los retornos comerciales de la exportación.

Pero, a pesar de presentar estas características positivas, la variedad también está expuesta a factores que disminuyen su productividad y rendimiento. Uno de ellos, es la enfermedad conocida en Chile como Ojo de Buey, que es ocasionada por el hongo Neofabraea alba, el que afecta a las manzanas mediante lesiones necróticas circulares que avanzan lentamente hacia el interior de la fruta, haciendo que la pulpa se vuelva parda, pero sin dar señales de deterioro exterior, manteniéndose firmes a simple vista.

En este contexto y según explicó el Académico del Departamento de Bioinformática de la Universidad de Talca, y Director del Nodo de i+T de la MacroFacultad de Ingeniería, José Reyes, “El problema es que esta enfermedad se produce previo a la cosecha y sus síntomas solo son percibidos durante el período de guarda entre 1 y 5 meses, siendo muy variable el porcentaje de fruta que es afectada cada año en distintas zonas, como también resulta impredecible el tiempo en el que los síntomas de la enfermedad aparecen”.

Por esta razón, al no presentar síntomas visibles en las manzanas, se dificulta la detección temprana de la enfermedad,  por lo que los productores y exportadores de manzanas de la variedad Cripps Pink deben tomar decisiones alternativas, como restringir los mercados de exportación, reducir el periodo de guarda a tiempos inferiores a la aparición de los síntomas, es decir, 60 días de almacenaje, lo que significa realizar las ventas entre mayo y junio, meses en que los precios de venta disminuyen considerablemente en los mercados extranjeros, impactando de manera negativa a la productividad de las exportaciones.

Generando un prototipo para la predicción del Ojo de Buey

Frente a esta realidad que afecta notoriamente a la producción de manzanas de exportación, las que al llegar infectadas a sus destinos con la enfermedad ODB son devueltas generando pérdidas económicas significativas, el profesor José Antonio Reyes, presentó un proyecto para buscar una solución al problema, mediante el desarrollo de un sistema de predicción temprana de riesgo de incidencia de Ojo de Buey en manzanas de la variedad Cripps Pink.

Además, este sistema estará enfocado en predecir la incidencia de la infección en una determinada temporada, enfocándose en 150 días de almacenamiento de las manzanas en cámaras frías, a modo de potenciar que los envíos se realicen lo más tarde posible, cuando se alcanza un mayor precio de venta. También se buscará predecir el alcance de la enfermedad en distintos tiempos de almacenamiento, como también se inferirá respecto a la cinética de aparición de los síntomas de ODB en la fruta infectada.

Al respecto, el profesor Reyes comentó que, “una de las ideas principales de esta iniciativa, es poder estudiar lo que ocurre en diversas regiones del país, principalmente desde la VI a la IX región, que es donde se producen este tipo de manzanas. Esto porque la variabilidad de incidencia de la enfermedad podría estar asociada a diversas condiciones climáticas y geográficas a nivel país, entonces en base a estas variables queremos determinar qué es lo que está sucediendo, para otorgar una solución práctica”.

Este proyecto, que se iniciará en la temporada 2017, tiene una duración de 2 años y buscará generar un prototipo validado, para que en una segunda etapa pueda ser escalado para iniciar su comercialización y posterior transferencia de resultados.

Cabe destacar que las variedades Cripps Pink, Fuji y Fuji Raku-Raku vinculadas a este proyecto, ocupan un total de 4.975 hectáreas en la Región del Maule, transformando a la región en la principal productora y exportadora de pomáceas en el país, y que es donde se propone desarrollar este estudio a nivel de prototipo.

“Esta variedad de manzana permite guardarla hasta 150 días lo que es muy positivo, porque si la mantienes este tiempo, alcanza un mayor precio en el mercado europeo o en otros, lo que es un gran incentivo, el problema es que este hongo aparece en el momento en que están en el periodo de almacenamiento e incluso en el barco, cuando van de camino a destino, por lo que se pierden. Entonces, poder saber cuánta manzana vas a tener de pérdida y cuánta se va a producir, es el objetivo del proyecto, pues de esta forma se pueden tomar decisiones con mayor certidumbre, generando un impacto económico positivo para el país”, concluyó Reyes.

 

 

Fuente: Mundoagro | ElProductor.com

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