La cereza se ha convertido en los últimos años en una pieza importante de las relaciones comerciales entre Chile y China, y hay productores chilenos de esta fruta que hoy por hoy destinan buena parte de su producción al mercado del país asiático.

Es el caso de la firma Rucaray, ubicada en Rancagua, a unos 100 kilómetros al sur de Santiago, y que desde hace 14 años exporta cerezas a China. El 82 por ciento de su cosecha está dirigida a este mercado, y cuenta con una moderna planta de procesamiento, en la que emplea básicamente mujeres, encargadas de limpiar las frutas y preparar su envase.

El director comercial de Rucaray, Ricardo Vial Vial, explicó a Xinhua que el mercado chino ha significado «un gran desarrollo» para sus campos y ha supuesto un aumento del empleo. «China nos da estabilidad, nos ha ayudado a crecer y nos diversifica al producir otros productos».

Añadió que el mercado chino «ha dado un respiro a la fruticultura en Chile», en unos años complicados por las condiciones de producción y las dificultades con el tipo de cambio de la moneda. El país cuenta con unas 24.000 hectáreas sembradas de cerezas y hay planes para seguir expandiendo el desarrollo de esa fruta.

Ricardo Vial comentó que su país necesitaba diversificar los mercados, antes focalizados en Estados Unidos y Europa. Hoy en día apuesta también por destinos como China y el Sudeste Asiático. En este sentido, la firma del tratado de libre comercio en 2005 implicó un fuerte incremento de los intercambios comerciales y convirtió a China en el primer socio comercial de Chile.

Según información del Comité de Cerezas de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile, durante la temporada de exportaciones de 2016 la industria chilena podría alcanzar un volumen en torno a las 100.000 toneladas de cerezas.
Este año, muchos aviones chárter han llevado las cerezas a China y se espera que se reinicie el transporte marítimo para exportar la fruta.

Según Vial, cuando no hay mucha demanda de cereza el precio de su transporte aéreo es de 3,60 dólares por kilo, aunque varía cada semana. El problema de la vía aérea es que no hay conexión directa con China. El flete marítimo, por su parte, está en 1,30 dólares, pero demora unos 22 días.

La cereza no se puede almacenar por largo tiempo, pero ahora se produce una bolsa donde se conserva mejor. Así, es factible que afronte un viaje de 30 días en barco y, como en China hay grandes frigoríficos, se puede almacenar hasta 20 días más.

A pesar de los problemas climáticos durante este año, la empresa Rucaray podría exportar 20 millones de cajas de 5 kilos de cereza.

«Somos exportadores de cerezas y las exportaciones hacia China han ido creciendo cada año. Este año, teníamos la perspectiva de exportar mucho más, pero ha habido condiciones climáticas que han perjudicado enormemente la producción y nuestras expectativas», relató Vial, quien ha estado cuatro veces en China y afirma que le gusta «la forma personal de relacionarse de los chinos».

Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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