Quito marcó ayer la pauta energética en la región. La ciudad acogió una cita con representantes de 27 países latinoamericanos y caribeños con un denominador común: la búsqueda de un impulso energético respetuoso con el medioambiente y encaminado al desarrollo sustentable.

Se trata de la 46 reunión de ministros de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), con sede permanente en la capital, y la quinta de ministros de Energía de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), actualmente el 97 % de los habitantes de América Latina y el Caribe tiene acceso a electricidad, “uno de los mayores avances a nivel global”. El organismo reconoció los logros, pero no quedó totalmente satisfecho.

Por un lado, todavía afronta carencias el 3 % restante, que representa unos 23 millones de personas de países como Haití, Honduras, Perú, México, Colombia, Brasil, Guatemala y Bolivia, detalló. Entre los países que tienen cobertura universal mencionó a Uruguay, Costa Rica, Chile y Bahamas.

Y por otro, la región aún debe adoptar acciones para mantener la alta participación de energía renovable en su matriz energética.

“Estamos contentos con lo que está pasando ahorita (en materia energética), pero estamos conscientes del reto que viene hacia adelante y de las acciones que se tienen que tomar en los próximos años”, dijo el mexicano Ariel Yépez, jefe de División de Energía del Departamento de Infraestructura y Medioambiente del BID.

Latinoamérica es, a nivel global, “y por mucho”, la región que más participación de energía renovable tiene en su matriz energética para la generación eléctrica, con alrededor del 60 %, mientras el promedio mundial es del 30 %.

Los países con más participación de energía renovable son Paraguay, Brasil, Venezuela, Ecuador, Colombia y Costa Rica, en buena medida porque han sabido aprovechar sus recursos y porque ha habido el compromiso político necesario.

El vicepresidente Jorge Glas aseguró en su intervención que las ventajas competitivas de la región tienen que alinearse para potenciar las oportunidades de crecimiento y desarrollo de sus habitantes. “Solo la integración energética nos permitirá robustecer nuestras economías a largo plazo”, dijo Glas apremiando a que Latinoamérica se plantee un desafío mayor que priorice el despacho de energía no por aspectos económicos, sino ambientales. “Primero la energía renovable, la que no contamina y luego otro tipo de energías”, subrayó al recalcar que la integración energética debe ser un medio y no un fin para Latinoamérica.

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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