Así lo demuestran los informes del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP).

Los reportes señalan que esto, junto a la ausencia de lluvias, ha afectado al pasto que alimenta a las reses.
La combinación de estos factores ha encendido la alarma en sectores como el ganadero, que temen por una afectación más grave.
El problema ya ha sido analizado por el MAGAP.
Xavier Valencia, coordinador zonal de la entidad, explicó que del millón de cabezas de ganado que se calcula que hay en Manabí, “en estos momentos tienen potencial problema unas 40 mil reses que estarían en un tema crítico”.
Detalló que este ganado afectado está distribuido en toda la provincia, pero principalmente en cantones como Pedernales y Jama.
Allí se hizo más visible el efecto del terremoto en la tierra que secó vertientes que históricamente sirvieron para abastecer zonas productivas.
También se encuentran problemas en Chone, El Carmen, Flavio Alfaro, Jipijapa, Paján, Olmedo, 24 de Mayo y otros.
Intervención. Valencia observó que tras el movimiento telúrico muchas fuentes de agua en quebradas, esteros, pozos y otros han desaparecido. Por ello dijo que se han iniciado las acciones para realizar trabajos con maquinarias que permitan recuperar el agua.
“Vamos a excavar en cauces de esteros y quebradas para captar el agua que queda”, señaló, al explicar que la intervención inicia por jurisdicciones como Pedernales y Jama.
Agregó que se trata de un tema complejo porque se está en el período del año donde históricamente se registran menos lluvias, a lo que se suma la pérdida de acuíferos y un manejo histórico no adecuado del suelo.
Preocupación. Desde el sector ganadero se reportan ya muertes de reses a falta de pasto para alimentarlas.
Es el caso de lo que ocurre en comunidades como El Porvenir, de la parroquia Noboa de 24 de Mayo.
Allí Reynaldo Quiroz, ganadero que tiene 60 reses, dijo que ya se han visto casos en ciertas fincas donde han fallecido animales; los  propietarios buscan la manera de que los animales consuman el poco pasto que queda. “Ya se les abre el potrero para que anden libres y coman lo que sea que encuentren. Sino llueve en las próximas semanas el panorama va a ser crítico”, señaló.
Destacó que a diferencia de otros años, en este la falta de lluvias se ha acentuado. A lo largo de la carretera que conduce a Noboa se pueden encontrar extensos pastizales ganaderos casi secos y de color amarillento.
En esta zona la falta de lluvias y acuíferos ya incide en la baja producción de leche.
José Sornoza, quien trabaja con 70 reses que producen este lácteo, cuenta que el rendimiento bajó de 400 a 150 litros diarios.
“El ganado está delgado y se le da una mezcla de pasta de soya y melaza para tratar de sostenerlo, pero necesitamos que lleguen las lluvias”, dijo con preocupación.
Emergencia. En Olmedo la falta de agua es más crítica, por ello se declaró la emergencia por los incendios forestales que allí se produjeron y por la falta del líquido.
En este cantón, el río Puca muestra su cauce casi totalmente seco y como medida de emergencia desde el Gobierno Local con ayuda de otras entidades se excava para tratar de acceder al agua subterránea.
Wilter Zamora, vicealcalde del cantón, explicó que los pozos desde los que abastecían agua para la población se secaron tras el terremoto y ahora deben llevar el líquido en tanqueros desde Santa Ana.
Alarma. “La situación es crítica. Podemos dar agua dos o tres horas al día y por sectores”, reconoció  Zamora, al señalar que buscan el apoyo de otras entidades para solucionar la crisis.
Destacó que este problema demuestra la necesidad urgente de proyectos que solucionen a mediano y largo plazo el tema y  para las que necesitan el apoyo del Gobierno Provincial y Nacional.
Citó así la construcción de las compuertas en el sector de Pajarito, cuyo costo está por los 890 mil dólares, y la construcción del proyecto multipropósito Olmedo, que permitiría garantizar la dotación del líquido vital.
Norte. La falta de lluvias y por ende de pasto ha provocado que las vacas no tengan qué comer en comunidades de la zona norte.
En la ruta hacia el norte, (San Vicente, Jama y Pedernales), el pasto ha desaparecido totalmente de los potreros, donde lo único que les queda a los ganaderos es darle a sus animales hojas de maíz para quienes aún tienen y vainas de samango, que la recogen de los lugares donde está esa especie.
Ese es el caso de Hermenegildo Demera, quien posee unas 20 hectáreas de pasto en el sector de Muyuyal, perteneciente a la parroquia Canoa de San Vicente.
Él manifestó que están preocupados con el retraso del invierno, porque las vacas ya están desnutridas y ya no tienen qué comer, por lo que se ha tenido que soltar a los chivos con sus madres para que puedan mamar la poca leche de las vacas.
Ricardo Ortega, quien tiene 10 cabezas de ganado, manifestó que la capacidad de pasto se acabó en su tierra por efecto de la sequía.
Aseguró que gracias al apoyo del Municipio de San Vicente, que construyó unos pozos para realizar unas albarradas pueden tener agua, pero la comida se ha escaseado. “No creo que aguantemos más de un mes sin lluvias”, dijo.
Cultivo. El coordinador zonal del MAGAP explicó que en productos vegetales, el que presenta problemas es el plátano, que a causa de bajas temperaturas registró una producción menor a la de años anteriores, haciendo así que la demanda supere a la oferta.
Descartó problemas en el cultivo de maíz, cuya siembra aún no se realiza, o en el arroz, que al estar en zonas bajas no se ve afectado.
En 24 de Mayo también hay preocupación. El Municipio desarrolla un proyecto de entrega de kits para siembra de arroz y maíz que se espera llegue a cuatro mil familias.
Evaristo Calle, director de Planificación, Desarrollo y Participación; explicó que para el éxito de esta iniciativa dependen de que las lluvias sean constantes y adecuadas para los períodos críticos de crecimiento de los cultivos.
Señaló que dependen enteramente de las condiciones naturales, ya que en esa población no existe infraestructura de canales o sistemas de riego.
Johan Loor, coordinador zonal de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR), informó que la entidad ha pedido reportes a los municipios y al MAGAP. Dijo que la única emergencia vigente es la de Olmedo desde hace dos semanas.
Destacó que al ser una de las causas la pérdida de acuíferos tras el terremoto, los gobiernos locales pueden intervenir en el marco de la emergencia y resaltó que son los municipios y los Comités de Operaciones de Emergencias cantonales los que deben evaluar la situación e implementar medidas.
Raúl Mejía, del Inamhi, dijo a la televisora Ecuavisa, que un enfriamiento del océano Pacífico, asociado al evento “La Niña” es lo que está propiciando la falta de lluvias. Se espera que esto mejore a mediados de enero, aunque próximamente podrían haber lluvias aisladas, se indicó.
Comienzan las precipitaciones
El sábado por la madrugada, Portoviejo tuvo una ligera precipitación. En la cuenta de Twitter del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología(Inamhi), se indicó que desde el viernes por la noche en la zona norte de la provincia hubo lluvias moderadas; de la misma manera en una parte de la zona sur.
En la herramienta para pronóstico del tiempo que tiene el Inamhi se indica que en Portoviejo hoy habrá llovizna y se tendrá una temperatura máxima de 29 grados centígrados y una mínima de 23 grados.
El fenómeno meteorológico “La Niña”, opuesto a “El Niño”, será neutral o débil en estos próximos meses, según la Organización Mundial de la Meteorología.
Fuente: El Diario | ElProductor.com

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