Según el informe bienal Living Planet del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en 2016, Cuba es el país más sostenible del planeta. De hecho, el Fondo creó un índice de huella ambiental que combina el desarrollo humano y la explotación de los recursos naturales. Se descubrió que la isla tenía una huella ecológica aceptable per cápita, utilizando una cantidad ejemplar de energía y recursos naturales, y una clasificación aceptable del Índice de Desarrollo Humano. Estos indicadores demuestran que un sistema sostenible de producción de alimentos es compatible con un alto nivel de alfabetización, esperanza de vida y baja mortalidad infantil.

Un modelo agrícola sostenible, como el cubano, puede ser visto como una alternativa para mejorar la seguridad alimentaria y la salud ambiental. Aunque su desarrollo se debió a la necesidad, la agricultura urbana de Cuba se ha convertido en un modelo para el resto del mundo en desarrollo. Cuba cuenta con un sistema político socialista en el que los derechos de propiedad y las políticas agrícolas se manejan de manera centralizada, significativamente diferente del resto del mundo. Como resultado, todo el proceso de producción ha sido consignado a la supervisión gubernamental, desde la distribución de la tierra, las semillas y los insumos agrícolas hasta la comercialización.

 

Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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