Si este debate se hubiera producido hace algunas horas, mis palabras serían bien distintas. Les diría que en los acuerdos comerciales la factura la paga siempre el sector agrario, cosa que creo, además. Y también les diría que el plátano había sido abandonado y que solo importaba sacar adelante el acuerdo con Ecuador y no la cláusula de salvaguardia o el mecanismo de estabilización del plátano”. Así inició el europarlamentario español Gabriel Mato su intervención el martes ante el Parlamento Europeo durante el debate sobre la adhesión de Ecuador al acuerdo comercial de la Unión Europea con Colombia y Perú.

Estaba preocupado, como tantos otros eurodiputados, por el impacto que podría tener en los productores de plátano europeos -que viven de subvenciones públicas- como las Islas Canarias, ante la liberalización parcial del banano ecuatoriano a su llegada a Europa.

Pero afortunadamente para ellos, y en parte también para Ecuador porque facilitó la ratificación de ayer del tratado, las tres instituciones comunitarias -Consejo, Comisión y Parlamento- mantuvieron un triálogo informal antes de la sesión plenaria y llegaron a un acuerdo político para endurecer el control a las importaciones de banano de la región andina y de Centroamérica y proteger así a sus agricultores.

El pacto está en trámite y tomará la forma de enmienda a la cláusula bilateral de salvaguardia y mecanismo de estabilización que ya rige en el acuerdo con Perú y Colombia y que hará lo propio con Ecuador a partir de enero de 2017.

No hará modificaciones al volumen máximo ya pactado que pueden exportar Ecuador, Perú o Colombia. Pero introduce medidas de seguimiento y control más exhaustivas para que no se sobrepasen los cupos.

Una alerta temprana (al llegar al 80 % del máximo) anticipará la reacción de las instituciones europeas contra los envíos excesivos de banano desde los países andinos. Además, se elaborarán informes más frecuentes y con cifras más precisas sobre cómo evoluciona el sector bananero a ambos lados del océano. Y así se podrán activar los mecanismos de defensa que correspondan, como salvaguardias arancelarias o compensaciones, con celeridad.

Estas enmiendas responden a una realidad. Desde que el tratado comercial rige en los países vecinos, Perú ha superado en varias ocasiones los límites de exportación de banano y la lenta reacción de la Comisión ha derivado en un perjuicio para los bananeros europeos, según los reclamos planteados ante el pleno parlamentario del bloque.

Por eso, en septiembre se plasmó en papel la propuesta para mejorar el sistema de control para el banano y se llevó al Parlamento Europeo. Ya entonces, el ministerio de Comercio Exterior ecuatoriano advirtió que estaría muy pendiente de que el proyecto, que ahora prosigue su trámite en las instituciones europeas, no introduzca algún cambio a los límites de exportación firmados.

El auge de la exportación

Con la entrada en vigor del acuerdo cada vez más cerca, tras el ‘sí’ simultáneo de ayer del Parlamento Europeo y de la Comisión legislativa de la Asamblea Nacional, los exportadores de banano afrontan un panorama alentador. Pese a que la fruta es de los pocos productos de exportación que no quedará liberalizado de arancel y que se aplicarán cupos máximos de ventas, el sector experimentará un crecimiento de hasta el 18 % en cuatro años del volumen de ventas. En promedio, aumentarán la exportación a un ritmo de 5 % por año y ello sin superar los máximos aceptados por la UE. En cuanto al arancel, iniciarán el año con un arancel de 104 euros por tonelada de banano enviada a Europa, lo que supone pagar un euro más que sus competidores en Colombia y Perú. Pero la situación se igualará recuperando la competitividad plena, a partir de 2020, cuando se aplique un arancel de 75 euros por tonelada.Los nuevos controles que estudia la UE no afectarán a los montos de exportación.

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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