Las autoridades hacen un llamado a que las instituciones culturales centren su trabajo en este territorio para preservar su heredad histórica.

La máxima expresión de la interacción entre las culturas: indígena y mestiza, donde la integración es una muestra del respeto a la diversidad se da en Cañar, uno de los cantones interculturales de la provincia del mismo nombre, que ayer celebró 16 años de haber sido declarada Capital Arqueológica y Cultural del Ecuador.

Desde el año 2001, cada 26 de enero, este cantón ubicado al sur del Ecuador, en la altiplanicie de la Cordillera de los Andes, desarrolla el desfile de las culturas, donde deja ver una muestra de su herencia ancestral, con bailes, música y atuendos propios de los habitantes de las alturas, así como de las planicies de la costa, pues su extenso territorio limita al occidente con la provincia del Guayas.

Más de 2.000 personas participaron en el desfile que en descenso recorrió varias calles de la ciudad. Las autoridades provinciales y cantonales presidieron la marcha, allí estuvo el alcalde Belisario Chimborazo con su bastón de mando y el atuendo que es su orgullo e identidad.

Los niños y jóvenes de los planteles educativos se vistieron con trajes característicos de los cañaris; sobresalió el colorido de las polleras que llevaban las mujeres, las flores bordadas en sus blusas blancas y los grandes pendientes de plata.

Los hombres, algunos vistieron zamarros de piel con lana de oveja o alpaca, otros llevaban pantalón negro, poncho y sombrero de lana; también estuvieron quienes representaban a los incas y a las diosas del sol, con vestimentas de fantasía que mostraron la majestuosidad de las culturas que nos antecedieron.

Las reinas de la ciudad lucieron hermosos trajes y se pasearon sobre vistosos carros alegóricos que tenían como imagen central a uno de los testimonios históricos más sobresalientes que tiene el cantón: el Castillo de Ingapirca, que junto a sitios arqueológicos como Narrío, Shungomarca, Llactacashca, Cimientos, Paredones de Culebrillas y Yanahurco, son las evidencias de asentamientos cañaris e incas.

No faltó la guacamaya, génesis del pueblo cañari; ni faltó quien recite versos a la laguna sagrada de Culebrillas, de agua pura y misteriosa; al Buerán que se levanta en su geografía, a la roca majestuosa donde el viento talló la cara del inca, y a la bocina, la quipa y el rondador.

Comunidades

La cultura viva la personifican los hombres y mujeres de las comunidades de las 11 parroquias rurales de Cañar: Chontamarca, Ventura, San Antonio, Gualleturo, Juncal, Zhud, General Morales, Ducur, Chorocopte, Ingapairca y Honorato Vásquez.

Ellos pasearon por las calles su cotidianidad, que se reflejó en su vestimenta, en los utensilios que cargaban, algunos hilaban, inclusive llevaban ovejas y trasquilaban alpacas. No faltaron quienes recrearon los acontecimientos importantes como el carnaval y las fiestas religiosas, donde los músicos, los danzantes, los platillos adornados, la vaca loca y la comida, son esenciales.

Gonzalo Romero, ex subdirector de Educación Intercultural Bilingüe del cantón Cañar, quien hace 16 años fue parte de la construcción del proceso social y cultural que antecedió a la declaratoria de Cañar Capital Arqueológica y Cultural del Ecuador, indicó que el término Cultural se añadió por sugerencia de la entidad en la que laboraba, puesto que en Cañar existe una gran diversidad cultural; cada comunidad tiene su propia vestimenta, su modo de vida, sus conocimientos ancestrales en medicina y agricultura.

Políticas

A pesar de que se ha avanzado con la construcción de un museo etnológico, la delimitación de los sitios arqueológicos de Narrío e Ingapirca a través de ordenanzas, se ha creado la extensión de la Casa de la Cultura en Cañar, se ha implementado un centro de la cultura cañari que es un espacio de expresión a través de la música, el teatro, la danza y la pintura, y se está recuperando el archivo histórico de Cañar; sin embargo se ve que falta mayor acción de las instituciones culturales para fomentar una política pública intercultural, dice Gonzalo Romero.

Considera que el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural no debería centrar sus esfuerzos sólo en Ingapirca, sino también en los otros sitios arqueológicos que son importantes para la región y el país.

Destaca la participación de las organizaciones sociales, las cuales han sido parte de la resistencia cultural y de la exigencia para construir el proyecto de Capital Cultural y Arqueológica del Ecuador.

En Cañar, por su riqueza cultural, los centros educativos son bilingües e interculturales, de esta manera se intenta mantener la cultura viva de este pueblo.

El alcalde Belisario Chimborazo dijo que con la declaratoria se ha conseguido hacer práctica el ejercicio de derechos, porque en honor a esta declaratoria que fue impulsada por la Municipalidad y por otras instituciones, los indígenas se han ubicado en el marco de la democracia y han podido acceder a espacios públicos para administrar las instituciones públicas.

Informó que en pleno siglo XXI hay comunidades que no tienen agua potable, y son esas comunidades que haciendo ejercicio de su derecho a la participación priorizan sus necesidades, y a la par de ello va el aspecto cultural.

 

 

Fuente: El Mercurio | ElProductor.com

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