En diciembre de 2016 el biólogo e investigador Diego Tirira difundió una nueva lista actualizada de especies de mamíferos endémicos que existen en el país. “La diversidad no para de subir, así como los numerosos cambios taxonómicos”, anotó.

En los últimos 10 años se han añadido a esta lista aproximadamente 60 nuevas especies para estudio de la ciencia, de las cuales la gran mayoría corresponde a roedores, comentó Tirira. Esto da a entender que en los próximos años esa cifra seguirá incrementándose, añadió.

Dijo que dentro de las especies más emblemáticas ya registradas está el olinguito carnívoro (Bassaricyon neblina), un pariente del cusumbo, que se lo encontró en 2013, después de 40 años, en el bosque nublado de la Reserva de Otonga, en Cotopaxi. “Este es quizá el reporte más novedoso que se ha tenido”, expresa.

También se ha reconocido una nueva especie de mono en Pastaza que no había sido datado en Ecuador. En cuanto a estos animales, Tirira afirma que hay muchos vacíos en la información con la que se cuenta, por lo que no se sabe cuántas especies exactamente existen en el país ni dónde habitan, así como otras formas de vida y espacios que ocupan.

Sin embargo, se sabe que en el país hasta el momento hay 432 especies de mamíferos nativos.
La investigación avanza

Tirira asegura que los nuevos descubrimientos que han permitido incrementar el número de mamíferos endémicos en el país se debe a que hay más expertos que se dedican a la investigación y laboratorios que permiten estudios genéticos. “Eso es un paso gigantesco. Antes esos análisis no se podían hacer en Ecuador y tampoco había gente capacitada”.

En la actualidad también los museos y los lugares de investigación guardan los tejidos animales, lo que está permitiendo hacer todas las investigaciones y saber un poco más de cada especie que es objeto de estudio. A todo el trabajo profesional especializado se suma la fotografía. Desde las cámaras simples que tiene la gente hasta las profesionales o las cámaras trampas que se colocan en los bosques apoyan mucho a conseguir valiosa información, asegura.

Añade que hay gente que ni siquiera son biólogos, sino turistas, antropólogos, geólogos, que toman fotos y les son remitidas a los especialistas para aportar para las respectivas investigaciones, por eso es que “ahora se está trabajando por muchos frentes”.
 

Fuente: La Hora | ElProductor.com

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