Fernanda Hidalgo hace dos meses celebró en Quito el primer año de vida de su hijo Dante.
El pediatra le indicó que ya podía comer de todo. Por eso buscó en el supermercado alimentos especiales para infantes, con el fin de incluirlos en la dieta del pequeño.
Ella se fijó en la información sobre los ingredientes de los productos, pero se sorprendió de que la mayoría no tenía el semáforo nutricional, el cual distingue tres elementos básicos: azúcar, sal y grasa.
“Las fórmulas lácteas, las papillas y los cereales infantiles de algunas marcas no tienen la advertencia, que es muy útil cuando se compran los alimentos para los niños”.
Este etiquetado solo lo observó en una marca de papillas que proviene, según la fabricación, de Colombia, y también en la leche fortificada para niños mayores de 3 años; pero en el resto no existe ninguna advertencia sobre la cantidad de azúcar, grasa y sal.
Mayra Jácome tiene la misma inquietud. Ella desea saber si existe o no azúcares añadidos a la papilla que suele comprar para su hija Rafaela, de 2 años. La etiqueta solo informa que es un producto totalmente natural.
La iniciativa
Por ese motivo, el Ministerio de Salud Pública (MSP) analiza incluir a los alimentos para lactantes entre los que lleven etiquetado. “Estamos revisando la normativa porque cada vez que hay mayores aportes de la ciencia, tenemos la pauta para efectuar posibles mejoras en favor de la salud de la población ecuatoriana”, expresó Verónica Espinosa, ministra de Salud.
La autoridad sanitaria reconoció que una de esas variantes incluirá a estos productos. “Podemos incorporar dentro del etiquetado mejoras, como agregar el grupo de alimentos para bebés. Una mamá debería saber si el producto que da a su hijo tiene azúcar añadida o no. Por ejemplo, conocer qué cantidad del ingrediente tiene. El etiquetado de semáforo nos da una información clara para la toma de decisiones”.
Espinosa reconoció que la industria está cambiando: produce etiquetas amarillas y verdes.
Para la pediatra Mariela Chang, del hospital de niños León Becerra de Guayaquil, es importante que todos los alimentos infantiles tengan el semáforo nutricional. “Eso sería excelente, porque los padres tendrían conciencia de cómo alimentar a sus hijos desde temprana edad y evitar los malos hábitos”.
Su colega Marcelo Meza, quien labora de forma particular, apoya esa idea. “Si bien la mayoría de leches de fórmula tienen prácticamente la misma composición, hay algunas con más cantidad de azúcar que puede traducirse en aumento de grasa y, en consecuencia, obliga al páncreas a producir mayor cantidad de insulina para absorber el azúcar y provocar hipoglicemia, e incluso diabetes”.
El informe de la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut) 2014 consta que 21,6% de infantes en el país (137.395), de entre 0 y 60 meses, tiene sobrepeso y que cerca de 350.000 se encuentran en riesgo de desencadenar exceso de peso.
La misma publicación indica que existe suficiente evidencia científica para establecer que los primeros dos años de vida de los niños constituyen un período crítico para prevenir la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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