El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP) suscribió un convenio de Cooperación con la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Espoch), las universidades Eloy Alfaro  de Manabí  y la Estatal Península de Santa Elena (Upse) para profesionalizar la actividad de apicultura en el país.

El procedimiento consiste en evaluar a los apicultores de las zonas 3, 4 y 5 conforme a las normas ISO 17024, a través de las pruebas cognitivas y prácticas de apicultura básica, debidamente validadas por los entes académicos mencionados.

Esta acreditación de las universidades es reconocida ante el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento  de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES) y Consejo Nacional de Educación Superior

El propósito es reconocer a los apicultores con más experiencia del Ecuador y que no tuvieron la oportunidad de tener una educación formal.

Al pasar las pruebas y comprobar que sí conocen el oficio, los apicultores recibirán un certificado bajo la Norma ISO 17024  con valor nacional e internacional.

El MAGAP, a través del Proyecto Nacional de Innovación Tecnológica Participativa y Productividad Agrícola, y particularmente del equipo del Programa Nacional del Desarrollo de la Apicultura (Pronapis), desarrolla la estrategia de fortalecimiento de capacidades y de asociatividad de los apicultores del país.

Andrés Miño, líder del Pronapis, destacó como un día histórico la suscripción del convenio porque a nivel académico se reconoce el trabajo de los apicultores, al valorar sus capacidades como profesionales en esta rama.

Jamill Ramón, secretario General del Sistema de Relacionamiento Productivo del MAGAP, resaltó que “por primera vez se toma en cuenta el trabajo del apicultor en la soberanía alimentaria, por la importancia de la polinización para la vida misma. La idea es que este esfuerzo se convierta en una política pública y se certifique las competencias de quienes cumplen esta actividad en el país”.

Con la firma de los convenios, oficialmente los profesores pueden calificarles para tomarles las pruebas, y las direcciones provinciales del MAGAP deberán convocar a los apicultores de las provincias a que participen en los exámenes que se efectuarán individualmente.  

José Cabrera, apicultor de Chimborazo, dijo que esta oportunidad de profesionalizarlos contribuirá al “despunte del apicultor, al reconocer su trabajo. La miel es energía, tenemos la polinización y el veneno de abejas que ayuda al sistema inmunológico del hombre y queremos que en las universidades se profesionalice esta actividad y contribuyan con la investigación a descubrir mayores beneficios”.

David Yaluma, miembro de la Asociación de Apicultores de Chimborazo, trabaja 28 años en esta rama. Ha desarrollado una apicultura moderna, pues se dedica a la producción y comercialización de todos los productos biológicos  de la colmena como la miel, el polen, el propóleo, las abejas muertas, el olor de las colmenas, entre otros, para obtener una producción orgánica e “introducirse en la apicultura como una rama de la medicina”.

La suscripción de este convenio contribuirá  a la inserción social laboral universal de los apicultores del país, bajo la Norma ISO 17024.

Fuente: Magap | ElProductor.com

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