Aunque son reconocidos los resultados alcanzados con banana, mango, mamón y cítricos, en el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias de Misión Tacaaglé (Formosa) se contabilizan otros avances como consecuencia de los trabajos de validación que se realizaron en el jardín de introducción de variedades frutales

En ese caso, figuran variedades frutales cultivadas y exóticas, así como las silvestres, en este caso para estudiar su comportamiento en el cultivo y sus posibilidades de comercialización.

Según las referencias de los responsables de CEDEVA, entre las principales variedades introducidas se encuentran banano, mango, cítricos, papaya, ananás, guayabas, lichis, pitayas, carambolas, chirimoyas, marucuyá, kaki, nísperos, acerolas, granadilla, granada, duraznos, y pelones.

Pero también otra fruta oriunda del Asia que ha respondido favorablemente a las expectativas de los técnicos del CEDEVA Tacaaglé y que han disfrutado de la evolución de las plantas y del sabor de los frutos.

En realidad, ojo de dragón se denomina oficialmente longan (Dimocarpus longan) y es una fruta asiática perteneciente a la familia del litchi, aunque son muy diferentes.

El longan es más pequeño y tiene un sabor diferente, ácido pero con tonos dulces. También es conocido como “ojo del dragón” por su forma y color.

El cultivarlas aquí es importante, ya que los especialistas en el tema reconocen que fuera de Asia es difícil encontrarla como «frescos», ya que no soportan mucho tiempo luego de ser recolectados los frutos. Sin embargo, se la puede encontrar en conserva o secos.

Si bien por fuera tiene una cáscara algo dura, por dentro tiene un centro gelatinoso, con una textura similar a las uvas y un sabor parecido al mango pero no idéntico. Es rica en vitaminas A y C y también contiene fósforo, hierro, cobre, potasio, zinc, proteínas y magnesio.

Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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