La temporada 2017 trae buenas expectativas para los productores y exportadores de ciruelas deshidratadas. Por un lado, las condiciones climáticas de la primavera 2016 permiten esperar una fruta de mejor calidad que la del año anterior, en cuanto al calibre y concentración de azúcar; por otro lado, el contexto internacional tiene a Chile en mejor posición que sus competidores directos, Estados Unidos y Argentina.
«En volumen, tendremos una temporada normal, esperamos entre 75 mil y 80 mil toneladas. En cuanto a la calidad, la temporada viene adelantada alrededor de una semana, pero lo principal es que esperamos una buena concentración de azúcar y así asegurar una mejor calidad de la fruta», explica Andrés Rodríguez, director ejecutivo de Chile Prunes.
Este escenario favorable viene a revertir lo ocurrido el año pasado, donde los precios estuvieron por debajo de los esperados. Según datos de Odepa, el kilo de ciruelas deshidratadas se exportó a US$ 2,3 entre enero y octubre de 2016, mientras que durante el mismo período del año anterior se vendió a US$ 3,2.
Específicamente, lo que provocó esta situación fue la baja calidad de la fruta obtenida a la hora de cosecharla en febrero, lo que fue consecuencia de los problemas climáticos de ese año.
Jesús de la Riva, presidente de Ciruelas Chile, explica que la primavera 2015 tuvo temperaturas irregulares, lo que ocasionó que la producción no fuera homogénea y el calibre (tamaño de la fruta) bajo.
«Había frutos con mucha azúcar y otros con muy poca, por lo que al momento de la cosecha salieron frutas que no eran el ideal. Como era chica, terminamos con fruta con menos pulpa, y a la hora de secarla tuvimos mucha menos conversión de carne», comenta De la Riva.
A raíz de lo anterior, las exportaciones también se vieron afectadas, los ingresos por la venta de ciruelas deshidratadas entre enero y octubre de 2016 significaron 129 millones de dólares, 21% menos que lo obtenido durante el mismo período del año anterior, cuando se llegó a poco más de 163 millones de dólares (FOB).
Federico Montes, gerente general de Prunesco, explica que, en general, los consumidores, especialmente los de los mercados más sofisticados, prefieren la fruta de buen tamaño. Por ello, el problema de calidad que tuvo la cosecha anterior implicó que los mercados, especialmente los más sofisticados, dejaran de comprar porque exigen calibres más grandes.
Hay que considerar, además, que los precios en el mercado se fijan de acuerdo al calibre: mientras más grande la fruta, mayor el precio que se paga por ella en los mercados internacionales. Por ello, además de los problemas de volumen, los productores recibieron precios menores, con lo que la temporada anterior significó que la rentabilidad de los huertos no fue buena.
Un 2017 con mejor calibre
Sin embargo, los expertos prevén que este año la temporada de ciruelas será mejor en todos los aspectos. En cuanto a la calidad, Andrés Rodríguez explica que durante la primavera 2016 las temperaturas fueron estables, lo que permitió un desarrollo normal de la planta y su floración; por tanto, el calibre será mayor que el del año pasado.
Federico Montes proyecta que este año el tamaño de la fruta será mediano y grande. A partir de ello, dice, el precio debería ser mejor que el año pasado. Pero este estará, además, influenciado por otro elemento: los demás países productores de ciruelas deshidratadas disminuyeron su volumen.
Históricamente, Estados Unidos, Chile, Francia y Argentina han ocupado los primeros puestos en el ranking mundial de países productores y exportadores de esta fruta. Para Chile, los competidores más directos son Estados Unidos, por el volumen de producción, y Argentina, por el parecido de sus frutas.
Durante las últimas temporadas, el estado de California, en Estados Unidos, ha bajado su producción debido a problemas climáticos, como lluvias y heladas en el período de floración.
Según datos entregados por ChileanPrunes, durante la cosecha de agosto de 2016, el volumen de ciruelas obtenidas en California descendió 58%, en comparación con el año 2015. Esta situación será favorable para el país, porque significará que habrá menos fruta en el mercado. Hay que considerar que Estados Unidos envía al extranjero el 50% de lo que produce, mientras que Chile, el 90%.
En Argentina, las condiciones climáticas de este verano podrían afectar la cosecha. Jesús de la Riva comenta que hace poco tiempo cayó granizo «piedra» sobre las frutas que estaban en los árboles, lo que posiblemente afectará el volumen, ya que habría provocado daños que afectan la calidad.
«Este puede ser un buen año para Chile, nuestros competidores más cercanos no van a tener los volúmenes necesarios para abastecer sus mercados; por lo tanto, hay una buena oportunidad para tener más compradores internacionales y, probablemente, el precio vuelva a tener un alza», dice Jesús de la Riva.
Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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