Un cuarto de siglo debieron esperar las familias del páramo de la comunidad Yacubamba, ubicada en el sector Cusubamba, cerro arriba del cantón Pujilí, en la provincia de Cotopaxi, para acceder al agua que facilitará y dará vida a sus cultivos.

El proyecto de riego, que consiste en dirigir el líquido vital desde el cerro Rumipungo– Toro Rumi hasta el poblado, inició en 1992. Cuatro años más tarde todo el trabajo se vino abajo con el terremoto de 1996, ocurrido en Pujilí. El movimiento telúrico sepultó las trochas abiertas y la tubería que empezaron a colocarse.

Sin embargo, los avatares de la naturaleza no sepultaron las esperanzas de los pobladores y años después la comunidad retomó la colocación de la tubería. Entonces, los trabajos avanzaron hasta el 2007 y por falta de recursos no pudieron culminar el último tramo del proyecto, dejando inconcluso un poco más de 4 kilómetros.

Fue diciembre de 2015 cuanto el brillo volvió a sus rostros, gracias a la intervención del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP) y la Dirección Zonal 3 de Riego, que firmaron un convenio para viabilizar la construcción del último tramo.

La obra costará 323 mil dólares, incluido el IVA, y demandará unos cinco meses de trabajo.

Tras la revisión y estudios del caso, en junio de 2016 se transfirieron los fondos pertinentes a la Junta de Agua para el pago respectivo a la contratista. Y con los últimos ajustes a los documentos, a finales del mes pasado (2017) se encendió la luz verde para iniciar el trabajo final y completar el sistema de riego en Yacubamba, luego de 25 años de espera.

Con el proyecto “traemos agua a las tres juntas; va a beneficiar a Yacubamba. Estamos hablando de más de mil hectáreas de riego”, dijo Alejandro Tucumbre, representante de las Juntas de Agua, de Jatun Jigua – Yacubamba.

Eso implica, a su vez, beneficiar a más de 2.500 personas de todo el sector, que con el tiempo esperan colocar aspersores para regar sus cultivos.

“Antes teníamos el riego a sequia abierta, que en realidad era un sufrimiento para los padres y las personas que empezaron hace unos 25 años”, recordó Milton Herrera, representante de la Junta 10 de Agosto.

La diferencia es abismal: “a sequia abierta se desperdicia en el trayecto, en cambio con la tubería llega un 90% del caudal”, explicó Herrera.

Fuente: Magap | ElProductor.com

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