Después de casi tres años de vigencia, el dinero electrónico no despega. Pese a los esfuerzos de promoción estatal, este sistema poco ha logrado calar en el mercado local. Según el Banco Central del Ecuador (BCE), hasta ese mes el saldo de esta moneda virtual ascendía a los $ 6 millones, un valor poco significativo si se toman en cuenta los $ 13.000 millones en divisas que circulan a nivel nacional.

El número de entidades y establecimientos que permiten su uso (62.215 hasta el 2016), que se circunscriben solo al territorio nacional, continúa siendo la gran barrera que impide la expansión de este sistema. Santiago Mosquera, profesor del USFQBusiness School, sostiene que esto se da pese a las campañas de difusión que el Gobierno ha venido empleando y pese a que su uso se ha venido incentivando con descuentos tributarios. “Su emisión sí ha crecido, pero no de una velocidad tan rápida. Los saldos que se manejan continúan siendo muy bajos”.

La falta de interés por emplear esta moneda virtual, explica Gabriela Calderón, analista económica y editora de ElCato.org también pasa por los servicios limitados que ofrece este sistema que, a través del uso del celular, permite ser un medio de pago. Uno más de los que ya existen en el mercado.

“El hacer este tipo de transacciones en realidad no es nada distinto de lo que ya existe hace mucho tiempo en Ecuador y en el mundo. Para eso, ya se tienen las tarjetas de débito, crédito que permiten hacer pagos sin portar dinero en efectivo”, sostiene.

El Gobierno propuso este mecanismo para atender al 40 % de la Población Económicamente Activa que no tiene cuenta bancaria, pero desde el año pasado el sistema dio un giro. Para tratar de expandir su uso, obligó a varias entidades públicas y financieras a implementar este sistema para las personas que así lo requieran. Entonces, con dinero electrónico es posible pagar desde servicios básicos hasta infracciones de tránsito y consumo en ciertos restaurantes.

“Tal vez lo que ha faltado es más difusión”, dice Gustavo Peralta, propietario del local de sánduches ‘El Sabrosón’. En su restaurante, dice, el sistema se implementó el año pasado, pero su uso sigue siendo mínimo. “De los 50 mil dólares que nosotros vendemos al mes, apenas 60 dólares se facturan bajo este sistema”, sostiene.

La idea de hacer pagos a través del celular sin necesidad de llevar efectivo ofrece un valor agregado dentro del mercado. Así se lo ha hecho en otros países donde ha funcionado. No obstante, aclara Calderón, ese éxito ha sido posible porque su administración no ha sido parte de un monopolio estatal, como ocurre en Ecuador.

En el país, el Banco Central (impedido de emitir divisas) es el encargado de manejar esta estructura. Este Diario solicitó una entrevista para hablar sobre este tema, pero no hubo respuesta.

Según Calderón este monopolio impide que otras empresas del mercado puedan competir en esta oferta y con ello mejorar la expansión y la calidad del servicio que hoy se está dando. A esto se suma, añade, la falta de confianza que esta administración genera. La trayectoria del BCE como gestor de monedas (marcada por la manipulación y devaluación del Sucre) tiene una pésima calificación.

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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