La Ley Orgánica de Agrodiversidad, Semillas y Fomento de la Agricultura Sustentable, velará por los derechos colectivos de las nacionalidades indígenas sobre las semillas y protegerá la producción ancestral.
Este instrumento legal, aprobado la semana pasada por el pleno de la Asamblea Nacional, garantizará las condiciones de productividad, soberanía y seguridad alimentaria. Así como también vela por los derechos de las personas que se dedican a la producción de semillas nativas, aseguró el asambleísta Miguel Carvajal.
El también presidente de la Comisión de Soberanía Alimentaria y Desarrollo del Sector Agropecuario indicó que la ley protege el manejo del suelo con un acceso seguro y permanente a alimentos sanos, y suficientes.
El nuevo marco legal que será enviado para conocimiento del Presidente de la República, para su sanción u objeción, contiene temas referentes al fortalecimiento de las zonas de agrodiversidad.
Los ejes fundamentales de la Ley de Semillas giran en torno al fortalecimiento y conservación de la semilla nativa, incluyendo sistemas de producción, semillas comunes para conservar e incentivar su producción y libre intercambio.
A raíz de la aprobación de la ley se difundieron algunas confusiones o tergiversaciones sobre la conservación de las semillas nativas. Sin embargo, Carvajal aseguró que estas gozan de libre circulación y no solo las nativas, sino otras como las de arroz y de algunas hortalizas.
Las semillas nativas incluyen maíz duro, papa, cebolla, zanahoria, quinua, melloco, entre otros.
Los controles sanitarios rigen en todo el mundo
Dentro de las normas que todos los países tienen hay regulaciones para cuidar que las semillas que van al mercado cumplan ciertas garantías y controles fitosanitarios para evitar plagas o semillas infectadas.
La ley ecuatoriana consta de una cláusula que regula a las empresas que producen y comercializan semillas. Se estipulan requisitos de sanidad y rendimiento.
Carvajal explicó que esta es la razón para que las semillas nacionales e importadas estén registradas en los órganos de control.
“Toda empresa que coloque y participe en el mercado de semillas deberá obtener un registro para saber de dónde viene, en qué condiciones y garantizar con ello la buena producción y que no esté contaminada con tóxicos”, precisó el parlamentario.
El esquema legal incluye el apoyo al Banco de Germoplasmas y los centros de bioconocimiento para garantizar la conservación de los recursos fitogenéticos, incentiva la asociatividad de los agricultores, de los productores de semillas, de los proveedores y busca mejorar las condiciones para fomentar la agricultura familiar ecológica y promueve la investigación con universidades y el apoyo a productores y campesinos.
Protegerá la conservación y uso sostenible de semillas nativas y facilitará el acceso a ellas para prevenir prácticas monopólicas. Gracias a la normativa se fortalecerán las ferias y redes de intercambio de semillas campesinas entre pequeños agricultores, con el fin de eliminar la cadena de intermediarios.
“Lo importante es que no hay restricción a la libre producción y circulación e intercambio de semillas nativas. A la ley hay que leerla integralmente, de lo contrario no se la comprende”, aseveró Carvajal.
Los campesinos tienen algunas observaciones
La Confederación Nacional Campesina, por medio de su presidente, Romelio Gualán, indicó que la ley aprobada “ha retrocedido la revolución agraria del Gobierno”.
Gualán destacó los aspectos positivos de la ley, como la libre circulación de las semillas, las garantías de transporte y acceso hacia el campo, y el fortalecimiento de la agricultura familiar.
No obstante, el gremio tiene algunas objeciones. Su principal inquietud es sobre la certificación de las semillas. “Con esta ley garantiza una agricultura con semilla certificada y entonces hablamos de semillas híbridas controladas por empresas privadas”, manifestó Gualán.
Agregó que a su criterio los pequeños agricultores no están del todo contemplados por las autoridades legislativas. “En el agronegocio están inmersas todas las transnacionales que controlan las semillas no solo en el país, sino también en el mundo”, dijo. “Esto significa que toda nuestra experiencia agrícola con semilla nativa no recoge la ley y la circulación de semilla ancestral está prohibida”.
Se refirió al rol la Policía Nacional como participante, aunque en casos extremos, en los procesos de control en la comercialización de semillas, como consta en la normativa. Gualán solicitó a las autoridades que revisen o aclaren la aplicación de dicho artículo.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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