El limón, plátano, papaya y maíz están caros por la elevada demanda y la poca oferta. El arroz, naranjas, mandarinas bajan por la temporada alta.

El plátano y el maíz amarillo son los panes calientes del agro. Ni bien están listos para la cosecha y ya tienen compradores. Y además se venden a buen precio: un racimo grande a 5 o 6 dólares y un quintal de maíz, aún sin estar totalmente seco, a $ 16.

Es tan alta la demanda, tanto en el mercado interno como en otros países, que empresas grandes están asociándose con productores para invertir en plantaciones nuevas de plátano.

Cada unidad, grande, puede costar hasta 25 centavos en los mercados de Guayaquil, en parte por el crecimiento de la venta de comida que lo tiene como su base y la agroindustria que los procesa para enviarlos a los mercados externos.

Patricio Alcívar sostiene que por eso aún los agricultores siguen sembrando verde para patacón, cazuela, bollos, chifles, bolones o tigrillos en las partes altas de la Costa. En Simón Bolívar, Mariscal Sucre, Milagro, Jujan, Yaguachi. “No requiere un cuidado excesivo y tiene buena productividad. La gente lo asocia con el cacao cuando está recién sembrado”.

El alza de su valor puede hallar respuesta en las estadísticas. Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2014 había 131.340 hectáreas sembradas y el año pasado 110.110, lo que supone una reducción sustancial de la oferta el producto.

La papaya es otra de las frutas caras, al igual que la ya famosa guanábana que previene el cáncer, o la badea.

El maíz, en Guayas, lo van a comprar a la misma parcela. Lo pagan a 1,50 dólares más, aún sin estar con la humedad que dicta la norma.

Entre 2014 y 2016 se dejaron de cultivar unas 56.000 hectáreas, hecho que coincide con el ataque masivo de plagas, que incluso llevó al Gobierno anterior a ejecutar un plan de escasos resultados: la oferta no subió.

Lenín Coloma paga $ 16 por el quintal. Tiene una secadora y una máquina adaptada para molerlo cerca de Jujan. De él saca el molido y la harina (para los cerdos de criadero).

A quien no le va muy bien es al arroz. El precio de la saca de 210 libras paddy (en cáscara) bajó de 35,50 a 30 y 32 dólares. La excesiva oferta le ha creado problemas.

Ayer incluso un grupo de agricultores se reunió en la ‘T’ de Daule para protestar por los bajos precios. El dirigente de la Capital Arrocera de Ecuador, Julio Carchi, ha pedido de forma urgente que la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA) comience a absorber la cosecha, que ha salido “retrasada y que es buena”.

“Tengo la impresión de que la UNA no está comprando, puede ser que el Gobierno no le haya inyectado recursos; lo cierto es que debe intervenir para que no baje el precio”, señala a Diario EXPRESO.

Cree que esta situación se mantendrá hasta finales de octubre, porque no solo sale la cosecha veranera de Samborondón, Daule, Salitre, Colimes, Santa Lucía (Guayas) y otras zonas cercanas, sino la de la parte más baja de Babahoyo y sus zonas cercanas (Los Ríos).

Tampoco les va bien a los productores de naranjas y mandarinas. En el campo un ciento de naranjas cuesta 2 dólares al por mayor. En la ciudad se colocan a 25 por un dólar.

Eso pese a que la naranja perdió superficie (casi 3.000 hectáreas si se comparan las del año pasado con las de 2014). El área dedicada al limón también es baja: 6.308 hectáreas.

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