El trigo es uno de los cultivos más afectados por el cambio climático”, alertó el ingeniero agrónomo Daniel Miralles, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) e investigador del Conicet.

El experto sostuvo que en muchas regiones, la abundancia de agua caída, sobre todo en los últimos meses, cambió la altura de las napas. “Si la napa se encuentra muy cercana a la superficie, a menos de 0,50 o 1 metro, se incrementan los riesgos de anegamientos”.

Sus efectos son mucho más nocivos en los momentos previos a la antesis (floración), ya que afectan al número de granos por unidad de área, que es el más importante de los componentes del rendimiento.

En resumen, los suelos saturados perjudican a todos los cultivos de invierno, y en particular a la cebada, que es más susceptible que el trigo a la falta de aireación.

Reducir el impacto del estrés

El enfoque basado exclusivamente en el control de enfermedades resulta insuficiente, por lo que se hace necesario pensar en la salud integral de la planta. El rendimiento potencial de los cultivos se ve afectado por el estrés biótico, causado por enfermedades, plagas y malezas, pero también por el estrés abiótico, relacionado a las condiciones ambientales: excesos o falta de humedad, temperatura o radiación.

Sobre el tema, el ingeniero agrónomo Albano Aranguren, gerente de Desarrollo Técnico de Mercado de la firma Adama, sostuvo que, “en esta época del año la situación de los lotes con roya amarilla y manchas llevó a que el productor realizara una primera intervención en estadios tempranos al inicio de la encañazón y ahora, con muchos trigos ya espigando, deban volver a entrar para mantener un nivel de enfermedades por debajo del umbral de daño económico”.

Debido a esto y sumando también al efecto de estrés abiótico dado fundamentalmente por la saturación hídrica en muchos lotes, se recomienda el uso de fungicidas. Adama presenta esta campaña ‘Acadia Bio’, un producto con tecnología propia llamada Active Bio que permite disminuir el estrés oxidativo de la planta, lo cual reduce la tasa de muerte celular y genera menos estrés y más rendimiento. Aumenta la actividad de las enzimas antioxidantes, que evitan la senescencia prematura del cultivo, explicó Vicente Banchio, responsable de Desarrollo Técnico de Mercado para Córdoba.

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