El Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), la Universidad de Las Américas (UDLA) y el Jardín Botánico, de Quito, descubrieron dos nuevas especies endémicas de orquídeas en los bosques nublados de la provincia de Carchi.
Ambas fueron halladas en el sector del Chical-El Carmen, donde se encuentran bosques vírgenes que casi no han sido explorados por lo que resulta más fácil encontrarse con arbustos no vistos anteriormente.
Aunque las plantas fueron descubiertas hace cuatro años recién se consiguió su publicación en la Revista Lankesteriana de Costa Rica, una de las más importantes en el tema de orquídeas.
La primera especie descubierta es la ‘Platystele pamelae’, una de las orquídeas más pequeñas del mundo, que llega a medir hasta 0,5 mm de diámetro y que toma su nombre en honor a Pamela Yela, hija del guardaparques de la Reserva Orquideológica.
La otra es la ‘Scaphosepalum zieglerae’ que tiene mayor volumen en comparación con la anterior, es decir, es tres veces más grande y recibe ese nombre de una extranjera que ha apoyado económicamente para comprar las tierras en las que se encuentran estas orquídeas.
El biólogo Luis Baquero, investigador asociado del Inabio y docente de la UDLA, fue que las descubrió e identificó. En una entrevista con Andes explicó que tienen varios años trabajando en las zonas menos exploradas de Ecuador, tratando de identificar nuevas especies de orquídeas y que si bien en la lista oficial (2011) existen 4.032 especies, ahora se estima que por lo menos hay unas 4.300.
“Las dos zonas más diversas son quizás el noroccidente del país, incluyendo las provincias de Pichincha, Imbabura y Carchi, y el suroriente con Morona Santiago y Zamora Chinchipe”, aseguró.
Solo este año se identificaron ocho nuevas especies de orquídeas y se descubrieron entre 25 y 30, que se encuentran en cola para pasar al proceso de publicación, que suele demorarse varios años porque al descubrir una especie hay que identificar si en realidad se trata de una nueva.
Para ello se acude a la revisión de las especies ya existentes en revistas y publicaciones científicas, consultando con los especialistas y cuando se sospecha que es una especie nueva se procede a hacer la descripción formal, que es lo que se va a publicar en una revista científica y que es el paso final para formalizar su descubrimiento.
“Lastimosamente la mayoría de especies descubiertas en Ecuador está en cultivo fuera del país, es más, muchas de las especies nuevas se han descubierto en cultivos y no se tiene idea de dónde salieron concretamente”, aseguró el biólogo.
Es por ello que desde el Inabio se busca generar ciencia desde Ecuador no por un tema nacionalista, sino por un tema de conservación. Tras el descubrimiento y la investigación que se hace con las plantas hay todo un proceso de permisos por parte del Ministerio del Ambiente y una serie de etapas que lo que intentan es conservar el recurso.
De hecho las nuevas especies descubiertas son de las pocas orquídeas de las que se tiene idea de donde salieron específicamente, que son unos bosques vírgenes de Carchi, que casi no han sido explorados.
En este sentido, Baquero aseguró que “lo que más nos interesa a parte del tema científico es fomentar la conservación, la importancia que si talamos esos bosques desaparecen las orquídeas. Hay que dar a conocer que son endémicas y que crecen en bosques muy vulnerables”, dijo.
En la colección del Jardín Botánico de Quito, ubicado en el parque La Carolina, existen unas 900 especies, de estas unas 200 permanecen en exhibición en los dos orquidiarios (uno para plantas de clima frío y otro para plantas de clima tropical).

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