El decreto para controlar a los laboratorios de larvas de camarón va de la mano con la contratación de más de 70 profesionales de tercer nivel para inspeccionarlos.

El Ministerio de Acuacultura y Pesca (MAP) se ha puesto a trabajar en este tema con el fin de “proteger” a la poderosa industria camaronera del país.

La ministra Ana Katuska Drouet habló con EXPRESO, días después de que este Diario publicara la preocupación por el ataque de vibrios (complejo de bacterias) que provoca altas mortalidades en laboratorios de Santa Elena y que podría amenazar a los camarones cultivados en piscinas.

De hecho, ya se estaban presentando mortalidades, focalizadas en piscinas, en algunas zonas del Guayas. En Ecuador existen registrados 115 laboratorios, el 60 % está ubicado en la Península.

“Han abierto muchos laboratorios que no estaban regulados. Hace años se hacía esta actividad hasta en las casas, incluso, de forma clandestina. Como hay una bonanza camaronera, la mayoría de la gente quiere tener su laboratorio, pero muchos no han pedido permiso al Ministerio”, resalta.

La industria camaronera pasa el mejor momento de su historia, no solo con una elevada producción, sino por los ingresos generados por sus ventas al exterior, luego de que Asia se viera afectada por el EMS (Síndrome de Mortalidad Temprana), que ha provocado mortalidades y que llevó incluso al tercer mayor productor del mundo, Vietnam, a importar camarón desde Ecuador para cumplir compromisos con sus clientes en el mundo.

Según la ministra Drouet, se harán inspecciones a nivel general y los laboratorios que no cumplan serán cerrados; se les dará un tiempo prudencial para que se regularicen. “Será alrededor de 90 días”.

Los camaroneros que alertaron del problema la semana pasada, incluido el Colegio de Acuicultores del Guayas, habían pedido que se dicten medidas para regularizar a los laboratorios del país.

Los intensivos, en la mira

El Ministerio pretende también regular el cultivo de camarón intensivo y semiintensivo (usan más larvas por piscina), sobre todo las que se levantan tierras adentro, a veces en zonas de uso agrícola.

La demanda mayor de larvas se ha dado también por el aumento de este tipo de cultivos. En las próximas semanas se presentará un instructivo para revisar su trabajo, y serán inspeccionadas.

Estas están siendo inspeccionadas, “nadie puede hacer camaroneras sin permisos”.

Si no tienen permisos serán cerradas o se les prohibirá que continúen la construcción hasta que se regularicen también.

El INP tiene un nuevo rol

El Instituto Nacional de Pesca (INP) ya no realizará las inspecciones de las plantas de pesca y acuacultura para otorgar o revalidar certificaciones o permisos de calidad.

La ministra Katuska Drouet manifestó a Diario EXPRESO que se ha modificado el esquema: El INP solo hará investigación.

Para esto se creó la Subsecretaría de Calidad e Inocuidad. Esto implica los controles y certificaciones que se realizan para cumplir con los requisitos que demanda los mercados internacionales.

El personal que se está contratando será para realizar inspecciones tanto para acuacultura como para pesca.

Un 20 % más en ventas

El aumento de la demanda de camarón ha generado mayores ingresos al país y más fuentes de trabajo. Entre enero y agosto de este año las exportaciones de Ecuador crecieron a 290 mil toneladas métricas, un alza del 19 % en relación al año pasado. En valores, el crecimiento fue del 20,4 %, puesto que generó 2.000 millones de dólares.

El estrés y mortalidad

La sobredemanda no solo afecta a los laboratorios, sino a las camaroneras que compran larvas (algunas a través de intermediarios), puesto que estas presentan mayor porcentaje de mortalidad, disparidad de tallas o enanismo. A esto se agregan los cambios repentinos o bruscos de temperatura que estresa a los animales.

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