El Índice de Precios al Productor ha tenido mayores caídas que la inflación al consumidor final. El indicador muestra el golpe a los productores.

No solo el Índice de Precios al Consumidor (IPC), mejor conocido como inflación, ha tenido meses negativos, también, y en mayor cantidad, los tuvo el Índice de Precios al Productor.

Según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de septiembre, el IPP tuvo ocho de trece meses con baja de precios.

A pesar de que en agosto y septiembre la inflación al productor subió en 1,37 y 0,09 %, mayo, junio y julio de este año registraron -0,57 %, -0,004 % y -0,19 %. En febrero y marzo también hubo una caída, al igual que octubre, noviembre y diciembre del año pasado.

El Índice de Precios al Productor es un indicador que mide la evolución del nivel general de precios correspondiente al conjunto de bienes producidos para el mercado interno.

Es decir, este significa el cambio medio en los precios recibidos por los productores nacionales por sus bienes.

Los que más han caído son los bienes transables, es decir, aquellos que se comercializan con el mundo.

Entre 2,99 % y 4,83 por ciento cayeron los tres rubros principales pero, en cambio, subieron los productos metálicos, maquinarias y equipos, así como los alimentos, bebidas y tabaco, textiles, prendas de vestir y bienes de cuero.

La curva de caída del IPP no es la misma del IPC. Este último ha tenido 5 de los últimos trece meses en cifras negativas (periodo septiembre de 2016/ septiembre de 2017).

Es decir, no siempre el consumidor se ha visto beneficiado de la caída de los precios al productor. Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran que la inflación anual de septiembre del productor estuvo en negativo en los años 2009, 2016 y 2017 (-5,77 %, -0,97 % y -1,15 %), mientras la del consumidor final solo bajó el año que corre (-0,03 %).

 

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