El gran número de productores de cítricos y los grandes volúmenes de éstos en el mercado ha empujado en los últimos años a pequeños agricultores a buscar un signo de diferenciación con el objetivo de poder acceder a su cuota de mercado. Es por ello por lo que se han centrado en la especialización en cultivo, recolección y comercialización de mandarinas con hoja. “Nuestro producto está más enfocado a pequeños comercios, pequeños supermercados, minoristas, etc. Sabemos que tenemos un mercado acotado y muy concreto”, explica Salvador Badenes, responsable de Frutas Bapesal.
La empresa valenciana cuenta con unas 1.000 toneladas cada temporada, entre las que destacan las variedades Clemenrubí, Oronules o Clemenules, siempre con hoja. Y cada temporada, el 90% de su producción es solicitada en países como Alemania o Francia. Sin embargo, España no es el único país con empresas que han decidido seguir esta estrategia de diferenciación. Marruecos, Córcega, Grecia o Italia están presentes con este producto en el mercado internacional.
“Es difícil dar precios, pues depende del destino, del cliente y del momento de la temporada. Pero sí podemos decir que con respecto a las mandarinas sin hoja, los precios no se van mucho. Calculo que puede haber una diferencia media de un 5 o 10%”.

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