Se acerca el periodo de lluvias y con ello la siembra de muchos cultivos en todo el país. Por el desgaste del suelo y sobre todo por los niveles de producción que los agricultores esperan obtener, la fertilización es una práctica común a nivel nacional. Por lo tanto, con la siembra de cultivos también se incrementa la aplicación de fertilizantes.

Los fertilizantes aportan los nutrientes que el cultivo necesita para alcanzar el nivel de producción deseado; sin embargo, su aplicación representa uno de los mayores costos en un sistema de producción agrícola. La cantidad y tipo de fertilizante a aplicar depende de las condiciones agro-climáticas, y en especial de los requerimientos del cultivo y del estado nutricional del suelo. Sin embargo, son pocos los agricultores que definen de forma técnica la cantidad y tipo de fertilizante a aplicar; es decir, con base en las necesidades del cultivo y las condiciones nutricionales del suelo. Por esta razón se necesita buscar alternativas tecnológicas y de manejo que permitan optimizar la fertilización.

Una de las herramientas más importantes para optimizar el uso de fertilizantes es el análisis de suelo. Este análisis es un elemento de diagnóstico que permite al agricultor conocer el estado nutricional de su suelo. Al hacerlo, el agricultor puede definir de forma óptima la cantidad y tipo de fertilizante a aplicar. Caso contrario, el agricultor se arriesga a sobre-fertilizar sus sistema (y con ello a incrementar los costos de producción) o a aplicar una cantidad deficiente de fertilizante (y con ello a tener menor producción de la esperada).

Recolectar muestras de suelo requiere de conocimiento técnico, porque para hacer el muestreo el agricultor debe considerar factores como: área de muestreo o tamaño del lote, cantidad de sub-muestras por lote, profundidad de muestreo, topografía y variabilidad espacial del suelo, cultivo y programa de fertilización anterior, cultivo a establecer, y plan de manejo del suelo y del cultivo. Una vez recolectadas las muestras, estas deben envasarse y almacenarse de forma apropiada desde el campo hasta su arribo al laboratorio. Además es importante que el agricultor verifique la confiabilidad del laboratorio al que solicita el análisis. Por un tema de rentabilidad el agricultor suele buscar laboratorios de bajo costo; pero en este caso lo más barato no es necesariamente lo más confiable.

Si el agricultor no conoce sobre estas temáticas, la recomendación es que busque asesoría y se informe sobre los procedimientos técnicos que conllevan el muestreo y análisis de suelo. Recordemos que el agricultor invierte en los análisis con base en objetivos económicos y productivos; por lo que la obtención de resultados confiables permite mejorar la productividad y la economía del sistema agrícola, y ayuda a optimizar el uso de fertilizantes. Esto último también es importante para conservar la calidad y salud del suelo, y reducir el impacto negativo de los fertilizantes en el ambiente.

Autor

José L. Pantoja

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