El Bombillo ahogó a Delfín en el Capwell y lleva una gran ventaja a la vuelta en Manta. Primera vez en 2017 que derrotan al Cetáceo.

Marcaron una supremacía clara. Son el equipo que ha disputado todas las finales de este nuevo formato de torneo, ganó dos y perdió el mismo número. Ayer Emelec salió desde el primer minuto a amarrar su nuevo título y Delfín no tuvo argumentos para mermar al gran juego de los azules. Pero el gol en el último minuto deja el drama vivo en esta final, que se definirá el domingo.

Asfixiante en la presión, recursos abundantes a la hora de gestar juego en el ataque, poblados en todo el terreno de juego. Aplicado, intenso, ansioso, pero ordenado. Así fue como Emelec recibió a Delfín.

El Cetáceo no era ni la sombra de ese club que no había permitido que Emelec le ganase en toda la temporada. Pero ayer los eléctricos hallaron en Fernando Luna la claridad que necesitaban en los últimos metros para ilusionar a su gente.

El argentino participó en tres de los cuatro goles del equipo azul. Centró el tiro de esquina en el gol de Jorge Guagua, fue el artífice del penal que después cambió por gol Fernando Gaibor y también asistió desde el banderín del córner a Ayrton Preciado en el tanto del 3-1.

Era una final y en esta clase de partidos, hay poca paciencia. Los duelos personales resaltaron en el gramado del Capwell. Gaibor y su guerra constante con Luis Luna; Marcos Cangá y el duelo de velocidad con Preciado y Nazareno con Paredes, excompañeros en Barcelona que se sacaron chispas por esa banda.

Pero en la cancha, Delfín no podía contener la tromba eléctrica. Por las bandas, por el carril interno, por pelota parada, por donde sea que intentase llegar el local, Pedro Ortiz veía que su trinchera era apedreada sin pausa.

La visita utilizó como principal arma la pelota parada, ambos goles llegaron por medio de este recurso. Pero a pesar de mejorar levemente en el segundo tiempo, el Cetáceo nunca estuvo al nivel que lo llevó a pelear este campeonato 2017.

El tridente del visitante: Murillo, Ordóñez y Garcés nunca se combinaron y eso también repercutió en la pobre generación del equipo mantense.

Alfredo Arias al fin le gana el duelo a Guillermo Sanguinetti, quien en toda la temporada había mantenido el pulso de los eléctricos.

Curioso o no, el enfrentamiento de ayer fue el primer partido en el que Emelec mide a Delfín con su uniforme de local (azul); en los anteriores jugó de celeste y gris.

Desde lo deportivo, el dueño de casa fue mucho más claro, profundo y contundente con la pelota en sus pies, sin embargo, los dos goles que firmó Delfín deja con vida a los manabitas, que cerrarán el torneo en su casa. Emelec empieza a acariciar el título, pero en 90 minutos Delfín puede seguir haciendo historia.

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