Más de 400 quintales de cebada maltera restan ser comercializados en Tungurahua para así cumplir con el ciclo de producción que inició a mediados del 2015, cuando el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Cervecería Nacional (CN) firmaron un convenio para fomentar el cultivo de esta gramínea, a escala nacional.

Para llegar a ese propósito, se realizaron visitas técnicas para medir el grado de humedad que presenta la cebada una vez que ha sido trillada.

Gabriela López, técnica responsable del rubro cebada del MAG Tungurahua, detalló los parámetros que se consideran para que este cereal  pueda ser comercializado en la industria o en el mercado.

“Para recoger la muestra disponemos de un medidor de humedad de granos, en el que se coloca  el cereal, se sella el artefacto, se prende y automáticamente muestra el resultado. Lo recomendable para una comercialización es que el grado de cebada debe tener el 12 por ciento de humedad”, enfatizó.

En el caso de que el cereal sobrepase el nivel de humedad, se debe secar al sol y aventarlo, para incluso reducir el nivel de presencia de impurezas.

“El porcentaje idóneo de impureza es uno por ciento. Para determinar este resultado se toma un muestreo y se procede a limpiar lo que considera como basura”, manifestó López.

El Programa Siembra Cebada fue implementado con la finalidad de elevar la productividad y los ingresos de los productores de la Sierra Centro.

La siembra de cebada maltera en Tungurahua, de la calidadmetcalfe, es de 25 hectáreas, y de cañicapa 10 hectáreas, distribuidos en los cantones: Ambato (18), Pelileo (2), Píllaro (12) y Tisaleo (3).

La cebada metcalfe es sembrada en mayor cantidad, debido a que es maltera y debe cumplir con todos los parámetros y estándares de calidad que requiere Cervecería Nacional.

Para María Sogso, agricultora de la comunidad Puganza, parroquia Quisapincha, cantón Ambato, y que pertenece a la Asociación de Producción de Astromelias – planta o lirio de campo -, dedicarse a la producción de cebada es una manera de rendir tributo a sus antepasados.

“La intención que tuvimos al cultivar la cebada es recuperar los granos que nuestros antepasados sembraban. Por eso hemos comenzado a sembrar porque es un grano que tiene muchas proteínas para el alimento de nuestros hijos”, dijo.

María, hace ocho meses atrás recibió gratuitamente del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), dos kits tecnológicos de cebada, con semillas, abonos edáficos, fungicidas, insecticidas y herbicidas, insumos necesarios para el desarrollo de la planta.

Estas semillas las sembró en una hectárea, una vez que cumplió el proceso de cultivo, obtuvo algo más de ochenta quintales de este cereal, que de cumplir los respectivos parámetros de calidad, podrán ser comercializados hasta por 25 dólares cada quintal. Aún está en proceso de cultivo, otra hectárea más.

“Nosotros para ir directamente a comercializar a la empresa, debemos cumplir con el 12 por ciento de humedad del grano. Para ello debemos realizar el secado de la cebada exponiéndola al sol, y avisar a los técnicos del MAG para que realicen el control de calidad”, dijo.

Con el apoyo técnico antes, durante y después del ciclo del cultivo de cebada maltera, se ha podido obtener excelentes resultados en la productividad, llegando a obtener hasta cuatro toneladas por hectáreas de rendimiento.

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