Lluvia y granizada estropean los cultivos. La papa y brócoli, entre las siembras dañadas.

El nuevo año trajo inconvenientes al sector agrícola y a la pesca artesanal. En la serranía granizó, en la costa el mar se replegó y en el resto del país hay fuertes lluvias que ocasionan derrumbes que cierran las vías e impiden el transporte de los alimentos. Aunque esto ocurre a muchos kilómetros de Guayaquil, los efectos de la inclemencia del clima se van a sentir en el bolsillo.

A consecuencia de ello, ya hay productos de la región Sierra cuyo precio se ha incrementado. Por ejemplo, en el mercado de Montebello las 10 libras de mora costaban el mes pasado unos $ 6 y ahora $ 10. La paca de yerbita pasó de $ 12 a $ 14.

María Maygualema, comerciante del mercado de Montebello, dijo a Diario EXPRESO que en la Sierra están afectando el granizo (que quema el cultivo que está en crecimiento), la lluvia (que hace que productos como la lechuga se pudran) y los derrumbes (que impiden traer el alimento a Guayaquil en un tiempo adecuado). “Cuando hay deslave, toca esperar que las autoridades limpien la vía y en ese tiempo se echa a perder el producto”.

Pero el mayor problema se va a sentir en dos meses, porque ahora se consume el producto que ya se cosechó, y es el producto que se debía recoger en 60 días el que está afectado, como es el caso de la papa, indicó Jaime Bastidas, líder gremial de la provincia de Carchi.

Las bajas temperaturas afectan la producción agrícola y ganadera. En Chimborazo, la tarde del martes una fuerte lluvia acompañada de granizo afectó a comunidades de la parroquia Santiago de Quito, en Colta.

Es un sector donde hay pequeños cultivos. Por ejemplo, el clima afectó las cuatro hectáreas cultivadas de Raymundo Quinlli, habitante de Alabado Grande. La pérdida es de $ 450.

Según el informe técnico de la Secretaría de Riesgos y del Ministerio de Agricultura y Ganadería, Alabado Grande, Castug Alto, Guairapamba, San Javier y Tungurahuilla son las comunas afectadas, con una pérdida total de 21,3 hectáreas, distribuidas en 4 hectáreas de quinua, 7 de cebada, 3 de haba, 1 de maíz, 0,30 de papa y 6 de avena. Por otra parte, hay 36,5 hectáreas de pérdida parcial: 4,5 de quinua, 13 de cebada, 1 de haba, 2 de pasto y 16 de avena.

Luis Hidalgo, agricultor por más de cuarenta años y excatedrático de la facultad de Recursos Naturales de la Espoch, explicó que las bajas temperaturas durante la noche congelan la savia y la planta muere por explosión de sus células, mientras que las granizadas dañan la parte aérea y eso no permite una buena fotosíntesis. Estos procesos ocurren en plantas recién germinadas porque rompen el ápice vegetativo, mientras que en las que están para cosecha toda la parte aérea se congela y al recibir los rayos solares en la mañana sufren quemaduras, con la posterior aparición de hongos y bacterias, añadió Hidalgo.

Los cultivos de hortalizas y gramíneas se pierden en su totalidad, mientras que los pastizales, al ser de clase perenne, pueden volverse a recuperar, pero se retrasa su uso como alimento para el ganado lechero.

Víctor López, expresidente de la Cámara de Agricultura de la I Zona, manifestó que el brócoli también se ha afectado con el granizo; mientras que Rodrigo Gómez, actual presidente del gremio, indicó que todavía no hay un informe de las afectaciones totales en la Sierra.

La pleamar impidió la pesca

En los puertos de Santa Rosa, La Libertad, Anconcito, Chanduy y San Pedro, varios pescadores paralizaron días atrás sus labores, pero a varios artesanos consultados les preocupan más las consecuencias que podrían presentarse después de que pase el fenómeno.

“En el invierno de 1982 así mismo bajó el mar y cuando se presentaron otros aguajes fueron tan fuertes que destruyeron malecones y embarcaciones pesqueras. Ojalá eso no ocurra”, comentó el pescador Ricardo Muñoz, en Santa Rosa.

Ayer ya regresaron a la pesca, pero algunas especies pueden subir de precio, debido a la escasez. Hasta ayer hubo pleamares de niveles considerables.

El lodo y las piedras cierran la vía

María Poaquiza tuvo suerte y logró vender sus frutas en la feria de Pasa. Salió desde su comunidad en Llangahua a las 05:00 para comercializar sus productos. El problema fue al retorno. Iba en el bus, pero a cinco kilómetros de la parroquia Pasa tuvo que bajarse, al igual que otras personas, porque no hubo paso. Un deslave obstruyó la carretera en el sector de Manzanahuayco.

El Gobierno Provincial limpió la carretera. El sector afectado se ubica a 40 minutos de Ambato, provincia de Tungurahua. De la montaña, por las fuertes lluvias, descendieron lodo y roca, que cubrieron toda la carretera. Esto impide sacar los productos agrícolas, para venderlos.

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