Al cierre del taller para la reconstrucción del calendario vivencial, sus treinta y cinco participantes manifestaron su alegría por las plantas frutales y medicinales que donó el Gobierno Autónomo Descentralizado de la parroquia Taday; pero, sobre todo, por las actividades lúdicas realizadas a lo largo de la jornada.

El taller, realizado el martes 23 de enero 2018, fue facilitado por Ñusta Vega, responsable de educación del Museo Pumapungo del Ministerio de Cultura y Patrimonio. Este evento fue posible gracias al apoyo de la Junta Parroquial Taday y del Centro Andino para la Formación de Líderes Sociales, Cafolis.

La jornada empezó con un ejercicio de apropiación de las principales plantas frutales de la parroquia por parte de cada uno de los participantes. Cada planta recibió el nombre del participante y la asamblea escuchó palabras claves de sus historias de vida y sus sueños. La sonrisa se dibujó rápidamente en los labios de las participantes y sus ocurrencias arrancaron risas y hasta carcajadas sonoras que alegraron el evento.

En este ambiente de alegría y confianza, las participantes recordaron las reflexiones realizadas en talleres anteriores sobre la Pachamama, los movimientos de los astros, las relaciones afectivas con la chacra, las semillas y los productos de la zona, en los eventos realizados el año pasado con el apoyo del proyecto de saberes ancestrales de la Universidad Nacional de la Educación, UNAE.


Con estos antecedentes, las participantes siguieron con gran interés las reflexiones sobre los cuatro elementos (tierra, agua, aire, fuego), las tensiones y complementariedades entre lo masculino y lo femenino. Un momento especial fue el dedicado a los sueños, y la relación espiritual con la chacra por medio de la conversación , el respeto y la oración. Para mostrar la existencia de esta dimensión en otras culturas rurales de Europa, la facilitadora del taller presentó el cuadro clásico del Angelus .
Para el taita Miguel Maula, todo funciona de dos en dos: así como las plantas no producen si no tienen pareja, “la cara se lava con las dos manos”. Los participantes afirmaron que tanto los hombres como las mujeres sueñan con la chacra y sus plantitas al punto que “…dormimos pensando y salimos soñando”.


En este ambiente de confianza y alegría, las indicaciones de Ñusta Vega para elaborar el calendario agrofestivo por medio de círculos concéntricos fueron recibidas positivamente. En el círculo central, las participantes iniciaron el diseño manifestando que el principal producto de su territorio es el maíz, y escribiendo el nombre de su territorio Taday, iluminado por el Sol y la Luna, y sustentado por el templo centenario de San Andrés.
El segundo círculo hace referencia a los meses del año y al clima. El tercer círculo describe con imágenes artísticas las actividades agrícolas, comenzando por la preparación del terreno en julio, agosto y septiembre, la siembra en octubre, el primer deshierbe en noviembre, el segundo en diciembre o enero y las cosechas de granos tiernos para carnaval y de productos maduros en junio.

Al cierre del taller los participantes se refirieron a los significados personales y colectivos del calendario agrofestivo. Para ellos, las palabras e imágenes expresadas revelan los conocimientos de sus ancestros y sirven para avanzar en el autoconocimiento y en la autoestima, factores clave para el desarrollo con identidad de Taday.
El diseño del calendario vivencial es una joya artística que debe ser preservada en sí misma y por medio de afiches y materiales didácticos que sirvan a los niños de la Escuela Vicente Rocafuerte y a los jóvenes del Colegio Andrés Guritave de Taday.
La información oral y las imágenes elaboradas y presentadas en el taller se incorporarán al Centro Cultural y al Museo Etnográfico de Taday, los cuales están previstos en el Convenio de Cooperación entre el Gobierno Parroquial y el Museo Pumapungo de Cuenca. (I)

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