Durante una semana, en septiembre del 2017, los agricultores dauleños recibieron de las piladoras $ 2 más respecto a los $ 35,5 establecidos como precio de sustentación para la saca de 200 libras de arroz en cáscara, según los productores Stalin Morán y Milton Anzoátegui.

Ellos dicen haberse beneficiado de la demanda, pero hoy lamentan que los 30 dólares en promedio, que supuestamente en la actualidad recibirían, no cubran siquiera los costos de producción. Sostienen que el arroz “se fue a la baja” de una semana a otra.

Stalin comenta que evitó vender su producción, que guardó 40 quintales esperando que repuntara el costo, pero que luego los ofertó como arroz envejecido para subir su cotización, sin que ello signifique alcanzar el techo de gasto.

Milton cuenta que apuró la cosecha, pero que al llegar con su grano a las piladoras, este ya estaba devaluado.

Afirman, y con él concuerdan otros productores de Daule, Nobol y Santa Lucía, que supuestamente los condicionan a aceptar menos de los $ 35,5 por las 200 libras de arroz en cáscara, o a esta cantidad agregarle diez o más libras, sumado a que convienen que transcurrido un mes recibirán el primero de varios pagos.

Irrespeto al precio oficial, retraso en la cancelación de planillas por parte de la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA) y la adopción de medidas en general a favor del gremio arrocero fueron demandas expuestas por las decenas de agricultores que el martes pasado cerraron tres vías de Guayas, afectando el tránsito al interior de la provincia y hacia Manabí, Los Ríos y El Oro.

En el bloqueo que hubo en Nobol, en la ruta Guayaquil-Daule, que obligó a decenas de viajeros a realizar trasbordos, el dirigente Gledin Dumes aseguró que los productores que entregaron su cosecha a la UNA no habían recibido su pago transcurridos dos meses.

El gerente de esa entidad, Paulo Proaño, contestó más tarde que se habían ejecutado las transferencias para la cancelación de los haberes y llamó a los arroceros a confiar en el organismo.

Al día siguiente, el ministro Rubén Flores habló de un problema heredado de la administración anterior y sostuvo que entonces se incentivó el cultivo de la gramínea, pero que supuestamente no hubo una planificación efectiva para la exportación.

En Nobol, Daule y Santa Lucía, quienes labran la tierra dicen que hay una sobreproducción de arroz y que de ahí los bajos precios, incluso hablan del supuesto ingreso a las piladoras de camiones cargados con grano peruano, durante las madrugadas, según denuncias.

Agregan que el producto llega desde Perú en fundas de yute color blanco y con un peso de 110 libras. Supuestamente se lo comercia a $ 20.

Miguel Solórzano, alcalde de Santa Lucía y productor arrocero, descarta que el contrabando alcance esta región del país. Similar postura tienen administradores de piladoras a lo largo de la vía a Daule.

En almacenes de Santa Lucía, el quintal de arroz pilado (sin cáscara, listo para el consumo) cuesta $ 25 si se trata del grano denominado corriente, equivalente a la mitad del tamaño del grano largo, conocido como flor. El quintal de este último tipo alcanza los $ 35.

Tabla
Administradores de piladoras indican que existe una tabla tarifaria, entregada por el Ministerio, que las partes deben respetar. Los $ 35,5 por la saca de 200 libras de arroz en cáscara fue establecido para el grano con 20 % de humedad y 5% de impurezas. Si estos parámetros no se cumplen, la cotización se afecta.

Si le damos a la UNA tenemos que esperar dos meses, y uno necesita la plata para ya, para pagar la deuda. Las piladoras pagan más rápido, pero menos y hay que dar más arroz.Carlos Coello, agricultor

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