Con un pesimismo que sustenta en aranceles que benefician la importación de un cuarto del consumo de piña enlatada en el país, el titular del eslabón industrial del Sistema Producto Piña en el estado de Oaxaca, Carlo Giuseppe Mánica Grajales, avizora que lo peor apenas viene.

Quienes “sembraron temprano” resienten que el precio de la tonelada de fruta al natural se les pague en 600 pesos, pero en abril próximo, cuando empiece la temporada más fuerte de la cosecha, el precio podría ser inferior, nulificando ganancias y absorbiendo incluso la mayor parte de los costos de producción.

Pero la baja de precios no sólo la resienten los productores de fruta fresca, sino quienes la procesan para comercializarla enlatada.

Mánica Grajales, director y dueño de agroindustrias Sweep Treat, la cual nació en el 2013, ha disminuido a dos las jornadas para producir de 10 a 12 toneladas por día. “Habrá una crisis sin precedentes, lo que hay ahorita no se había presentado desde inicios del año 2000”, menciona.

La fruta “se estaba perdiendo” por la que entraba de otros países, “no había a dónde sacarla”, una situación muy similar de cómo empezó a pintar el 2018 y de cómo advierte que se sostendrá en 2019, porque los canales de comercialización no están desarrollados.

Consumo local
De nada sirve que México esté tan cerca de Canadá y Estados Unidos. Nada de la producción en las 2 mil o 3 mil hectáreas que se cosechan en la región de la Cuenca, principalmente en Tuxtepec y Loma Bonita, se exporta, “todo es para mercado nacional”.

“La piña que produce el campo oaxaqueño tiene un fin más agroindustrial, nosotros somos el segundo lugar a nivel nacional después de Veracruz, estado que produce ocho veces más”, revela.

Una de las razones del problema que actualmente enfrenta con el bajo precio, es que “los clientes en lugar de comprar la piña enlatada en México, la compran a Tailandia e Indonesia porque está más barata”.

Por eso, “estamos en espera de lo que pase en el país, si hay una devaluación se podría controlar más, pero a la vez se encarece todo. El Gobierno tiene mucho miedo de mover aranceles, por el Tratado de Libre Comercio”, especificó.

Además, a las autoridades les falta valor para demandar a Tailandia e Indonesia, como ya lo hizo Australia por un comercio depredador con las economías pequeñas que contravienen el comercio justo. A eso se suma la falta de apoyo para los agricultores que sólo tienen una o dos hectáreas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí