Reducir y compensar. Esas macropalabras conforman el eje del mercado de carbono. La rentabilidad obtenida por la ejecución de estas dos acciones motivan a algunas empresas locales para incursionar en él.

La vigencia del Código Orgánico Ambiental promete encauzar más firmas en el camino a la “descarbonización” y dinamizar el mercado doméstico. La ausencia de una reglamentación no ha sido excusa para las empresas que han buscado reducir su huella de carbono.

Gustavo Manrique, presidente de la consultora ambiental Soluciones Ambientales Totales (Sambito), asegura que las empresas han entendido que medir y compensar la huella de carbono es rentable. “Tenemos más de 40 organizaciones: bancos, industrias, aseguradoras y automotrices que han medido voluntariamente su huella de carbono y mediante la reducción y compensación han adquirido un certificado: el de carbono neutro”.

Las compañías hicieron uso del mecanismo de compensación apadrinando 30.089 hectáreas de bosque, lo que se traduce en 712.719 toneladas de CO2 en emisiones compensadas en el año 2017.

A las empresas se les habla de rentabilidad para capturar su atención, dice Manrique. “La respuesta inicial es: no estoy para salvar el planeta, estoy para salvar a mi empresa. Por eso hay que hablarles de lo que quieren escuchar”. Considera también que los mercados son un reflejo de la política pública y que la entrada en vigencia de la norma pondrá en movimiento el mercado del carbono en el país. “Con el CO2 se establece el reporte público de emisiones en línea; sin duda esto va a dinamizar el mercado del carbono”.

El sistema consiste en la reducción de las emisiones necesitadas por la empresa al menor costo posible. Las que pueden efectuar su reducción a bajo costo la realizan. Las que tienen un alto costo optarán por la compensación mediante la compra de certificados de reducción. “Es una fórmula entre: emitir, reducir y compensar. Estas tres acciones configuran el mercado de carbono”, explica Manrique.

La entrada en vigencia del Código el pasado 12 de abril, pondrá en movimiento este mercado en Ecuador. La limitación de emisiones de CO2 por parte de la norma da paso a la llegada del mercado regulado y exige a las empresas reportar su huella de carbono.

Hasta ahora la incursión de las empresas en este mercado ha sido voluntaria. El nuevo Código incluye un régimen sancionador. Jorge Oviedo, subsecretario de Calidad Ambiental del Ministerio del Ambiente, considera que el cuerpo legal supone un antes y un después en materia de legislación ambiental en el país. “Cuando sea emitida la normativa técnica se pondrán límites a las emisiones, la reglamentación estará lista a fines de este año”.

Roberto Urquizo, gerente general de la consultora Carbono Neutral, cree que todo dependerá del diseño del reglamento. “Hasta ahora tenemos el ‘qué’, pero nos hace falta el ‘cómo’. El diseño del reglamento se inició con un proceso participativo el pasado 5 de febrero mediante un taller con representantes gubernamentales y expertos en cambio climático, nacionales y regionales. “Todavía estamos en la etapa de definición, pero el código está vigente; eso es una realidad”, comenta Urquizo a EXPRESO. La llegada de este nuevo paquete normativo cambiaría el panorama y permitirá que nuevas firmas incursionen en el mismo dinamizándolo y reduciendo a la vez la contaminación. “Lo que necesitábamos era un empaquetamiento de política pública alrededor de esto. Una vez que sea visto como una industria por añadidura vendrán una serie de incentivos. Lo veo como un mercado de oportunidades para todos”, manifiesta Manrique.

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