El oso andino es considerado parte de las especies paraguas, por el alto valor ecológico, ambiental, y sobre todo por ser clave en el equilibrio de los ecosistemas. Una investigación reciente en estos territorios, que son el hábitat del oso, logró identificar 28 ejemplares en la cordillera oriental y 23 en la cordillera occidental.

Enfocados en la importancia que significa generar las condiciones óptimas para que pueda convivir con los habitantes de la zona y se eviten conflictos, se socializó el proyecto de tesis: “ Interacción del ser humano – oso andino (Tremarctos ornatus) en la parroquia San Francisco de Sigsipamba, propuesta para su conservación”, de las autoras Jéssica Alexandra Bazantes Chamorro y Nataly Estefanía Revelo Morán, estudiantes de la Escuela de Ingeniería en  Recursos Naturales Renovables de la Universidad Técnica del Norte.

Este proyecto de investigación cuenta con el auspicio de la Prefectura de Imbabura y constituye un aporte al cumplimiento del proyecto provincial “Investigación de especies paraguas, como indicadores de la salud de los ecosistemas estratégicos”, que consta en el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de Imbabura 2015 – 2035.

Rescate del oso

Para Dora Cuamacás, técnica de Ambiente de la Prefectura, “esta especie está considerada en peligro de extinción y es importante que las instituciones asuman el liderazgo para la protección del oso andino”.

Explicó que el principal riesgo es la pérdida de su hábitat por el avance de la frontera agrícola, la ubicación de pastizales y el ganado en zonas boscosas que son aptas para su supervivencia. “La tala de bosques y el ruido de las motosierras los ahuyenta, así como cazadores irresponsables”.

Al taller asistieron las familias de 12 comunidades afectadas por los ataques del oso andino, así como también técnicos representantes de la Prefectura de Imbabura, Ministerio del Ambiente, Proyecto Paisajes y Vida Silvestre, GAD Parroquial de San Francisco de Sigsipamba, Ministerio de Agricultura, delegados de la UTN, biólogo Andrés Laguna, quienes realizaron valiosos aportes que favorecen la conservación de una especie que se encuentra en peligro de desaparecer y su presencia en el bosque y páramos es clave para el equilibrio ecosistémico.

Se explicó también que la coexistencia armónica hombre – oso será posible cuando las comunidades adopten una cultura de respeto y cuidado, con apoyo y recursos desde las instituciones que permitan generar una ganadería auto sostenible y mitigar los impactos entre la gente y la fauna de la zona.

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