Esta semana será de definiciones, en especial para los productores de arroz. El Ministerio de Agricultura definirá el precio de sustentación de la gramínea, previo a la cosecha de invierno, que se inicia en tres semanas. Serán tomados en cuenta los aportes recibidos en el Consejo Consultivo. El trabajo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ya se refleja en el sector arrocero del país. Las reuniones de su titular, Rubén Flores, permitieron bajar las tensiones entre los actores de la cadena productiva, a puertas de la cosecha de invierno.

¿Qué decisiones se tomaron en el Consejo Consultivo del Arroz?

Hemos presentado tres escenarios de precios, vimos lo importante que es tener en cuenta el precio internacional, pero sobre todo, tuvimos la necesidad de discutir y transparentar no solo precio, sino los márgenes a nivel del productor, industria y comerciante. Eso ha sido importante, sobre todo, consolidar la hoja de ruta del sector para tener precios absolutamente objetivos y no políticos, y desde esa perspectivas planteamos tres escenarios que bordean precios desde $ 32 a $ 35,50, que es el precio mínimo de sustentación. La idea es mantener el valor de sustentación, pero vemos que es necesario consolidar una banda que permita articular como base ese precio.

Los productores proponen mantener los $ 35,50…

Esa es la propuesta del Consejo como tal, y el MAG, sobre esa base, hará los análisis de los escenarios que presentaron hoy (jueves). Los argumentos que tenemos de rentabilidad, el tema de un trabajo serio de bajar los costos de producción, el control de precios de los insumos, es una propuesta respecto a una estrategia de comercialización por parte de la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA EP). Lo que sí hemos marcado es que, pensando en que en unas tres semanas empieza la cosecha, ya definiremos la próxima semana el precio mínimo de sustentación y los elementos que serán parte de ese ejercicio.

Los industriales proponen que el precio del arroz se categorice…

Los industriales presentaron una propuesta en función de la calidad del grano. Creo que es importante porque este tema es fundamental si se quiere sobrevivir en el futuro y lo que queremos hacer es prepararnos para ese trabajo porque garantizar calidad requiere de un proceso desde la preparación del suelo hasta la cosecha. Tenemos esa referencia de los industriales, que es importante para adaptar precios a la realidad internacional. Finalmente tenemos que trabajar en cómo reducir los costos de producción, cómo incrementamos la productividad, cómo consolidamos un mecanismo de comercialización eficiente y cómo hacemos para que la cadena y el sistema agroalimentario nacional del arroz se conviertan en un ganador viendo que ya es excedentaria.

¿Cuándo estaría listo el documento para oficializar el precio del arroz en cáscara?

Vamos a definir ese acuerdo ministerial después de tener, por un pedido de los productores, el plan de comercialización que debe presentar la UNA EP. La entidad anunció que tiene listo el plan, seguramente lo entregarán el martes de la próxima semana. Ese plan tendrá que ser discutido, entendido y, sobre todo, tendrá que responder a los desafíos que vienen en los próximos días, así que apenas tengamos ese plan de comercialización pondremos también el acuerdo con relación al precio para no armar expectativas equivocadas.

¿Cómo bajar los costos de producción?

Hemos revisado los costos de producción. En la estructura se bajan con dos elementos fundamentales. El peso de los insumos en la producción de arroz es el 40% del costo, entonces tenemos que atacar al tema de los insumos. Otro peso relativo, que es importante, tiene que ver con el valor de la semilla. La manera de resolver esto es que nuestros arroceros se asocien, tengan gremios fuertes, tengan la capacidad de tener un poder de compra en volumen; no es lo mismo comprar dos quintales de arroz para dos o tres cuadras, que comprar 10.000 quintales de semilla.

Los maiceros también tienen expectativas por el precio… ¿Cómo avanza ese tema?

De la misma manera que el arroz, actuando con absoluta responsabilidad. Hemos tenido una reunión con los maiceros, con la industria y los avicultores. Tendremos una mesa técnica la próxima semana y un consejo consultivo. En función de lo que dice la normativa interna hay que respetarla para garantizar la toma de decisiones en el maíz.

¿Cuál es la realidad de la planta de bioinsumos que se levanta  en Quevedo?

Ese tema está directamente articulado a un problema de una auditoría que ha enviado la Contraloría. Esperamos los resultados de ese ejercicio. Tenemos una negociación con el Gobierno de Cuba para garantizar el proceso de culminación de la obra, cuyo avance físico es de entre 83% – 85%, pero el contenido es lo que me interesa y el contenido es un cambio sustancial de esta agricultura convencional y dar una alternativa de bioinsumos al país.

¿Cómo impactaría en el agro?

El mercado cada vez te exige productos más limpios, más sanos y ese es el desafío que tiene que asumir la agricultura ecuatoriana y, sobre todo, la agricultura de nuestros campesinos.

El agua en el agro es un factor imprescindible, ¿cómo está el tema de la correctoría?

Como competencia tenemos un acuerdo interministerial en donde definimos los roles. El rol del Ministerio de Agricultura es el de tecnificación del agua, la política rectora, la planificación. El tema del análisis del balance, oferta- demanda del agua desde cada territorio, es una responsabilidad de Senagua, y la calidad del agua tiene que ver con una responsabilidad del Ministerio del Ambiente. Estamos a la espera de una definición simple y llana de Senplades para articular bien estas competencias en la parte operativa que seguramente se darán lunes o martes (hoy o mañana).

¿Existe la posibilidad de hacer un nuevo censo agropecuario?

Hicimos una carta a quien le compete este proceso, que es el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos); le solicitamos como Ministerio de Agricultura la realización de un censo, nos contestaron que hay que consolidar los recursos para hacerlo. Entonces estamos con los grupos técnicos, con el apoyo de la FAO, consolidando la estrategia. Mi meta es realizar el censo en 2020 como elemento clave para tener un esfuerzo importante y datos más confiables. (I)

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