Al sur oriente de Ibarra, ubicada al norte de la Sierra ecuatoriana, está Zuleta, una comunidad kichwa conocida por los coloridos y laboriosos bordados que ejecutan las manos femeninas.

Desde hace algunos años ha abierto las puertas para emprender recorridos por los páramos y adentrarse en la vida cotidiana de sus habitantes.

Muchos han adecuado sus viviendas para dar hospedaje, sobre todo a los extranjeros. Les enseñan su cotidianidad, les permiten participar en las labores agrícolas, preparar alimentos propios de la zona, recorrer talleres artesanales de bordado, muebles, talabartería… Don Eliseo Sandoval les abre las puertas de su casa museo, donde conserva antigüedades de los ancestros como vestimenta (ponchos), utensilios de cocina, grandes cucharas de palo, muebles de madera, instrumentos andinos, pieles de animales y más.

Para conocer mejor la zona, los moradores se han dedicado a fomentar el turismo y ofrecen tres rutas: naturaleza y aventura, páramo y biodiversidad, y la tercera, la de las artesanías.

Para disfrutar

La ruta de la naturaleza y aventura, que tiene 12,6 km por la loma del Cunrro o el cerro Cubilche, es apta para practicar senderismo, ciclismo de montaña y cabalgatas. La caminata comienza en Zuleta y el trayecto demanda entre dos y tres horas, tiempo en el cual se disfruta de un ‘tapiz’ natural conformado por pajonales y cultivos y se avistan muchas aves, algunos incluso han observado el volar majestuoso del cóndor andino.

Si se escoge el circuito páramo y biodiversidad, el recorrido lleva por Rumiloma, en la cordillera de Angochagua, zona declarada bosque y vegetación protectora de Zuleta y desde donde se observan las tolas y pirámides que están dentro de la Hacienda Zuleta. Y si el día está despejado, se dejarán ver el Cayambe, el Antisana, el Cotopaxi, los Illinizas, entre otras elevaciones.

Pero si gustas apreciar el trabajo de las hábiles manos de las mujeres, puedes ir por la ruta del bordado que comienza en la población La Esperanza, a 5 minutos al sur occidente de Ibarra y se extiende hasta la población de Zuleta, pasando por Rumipamba, San Clemente, la Esperanza y otras poblaciones. En estos sitios, las mujeres aún lucen hermosas blusas bordadas de flores que combinan con las faldas plisadas de llamativos colores y es complementada con sombrero.

El bordado, que solo servía para confeccionar las blusas, en la actualidad es plasmado en manteles, servilletas, camisas y en una infinidad de prendas de vestir y telas de otros usos.

Entre las varias alternativas está la visita a las comunidades del sector como Angochagua, Magdalena, San Clemente, la Rinconada, La Chimba… En estas también se oferta el turismo comunitario, las artesanías y la convivencia. Además, en la mayoría se degusta de la comida tradicional como el caldo de gallina, la trucha, la fritada, el borrego asado y más.

Dentro de la Hacienda Zuleta está el proyecto Cóndor Huasi, dedicado a la protección y reintroducción del cóndor andino y del cual pueden conocer los turistas. También, es posible realizar cabalgatas, recorrer senderos en bicicleta o caminar.

Hospedaje acogedor

Fanny Albán es una de las mujeres que ha abierto su casa para recibir a los visitantes. Dispone de habitaciones matrimoniales y simples para acoger a siete personas.

El costo del hospedaje por persona es de 15 dólares y, si se incluye la cena y el desayuno, la tarifa sube a 20 dólares.

Mientras los turistas están en su casa, ella les enseña a bordar, les hace partícipes en sus actividades diarias y les prepara quinua, chuchuca, morocho, arroz de cebada, alimentos que son muy apreciados por los visitantes, pero es la quinua la que más solicitan los extranjeros, asegura. Doña Fanny recomienda anticipar la llegada de los turistas para igualmente preparar las actividades que prefieran realizar, por esto solicita que se la contacte al teléfono: 06 266 20 34.

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