Los empresarios florícolas y de pescado fresco se quejan de la poca oferta y altos precios de este servicio. Advierten de una pérdida de competitividad.

$ 881 millones generó la exportación de flores en el 2017. Todo este producto se va por vía aérea.

La falta de competitividad de las exportaciones ecuatorianas no solo está lastrada por el alto costo de insumos y mano de obra, sino también por la oferta de vuelos que está afectando al 20 % de la oferta exportable que tiene el país y que usa la vía aérea para llegar al destino final.

El problema se agrava, dicen los empresarios, cuando existen temporadas altas de envíos, como ha venido sucediendo en estas semanas con las flores. Previo al Día de la Madre, el sector floricultor se apresta a vender 11.573 toneladas de flores, pero una baja oferta en el servicio ha venido frenando la programación de despachos en el aeropuerto de Quito y, según algunos exportadores, ha hecho incrementar hasta en un 50 % el costo de este servicio.

“Hemos notado que las aerolíneas no están teniendo el suficiente compromiso para cubrir esta demanda. Nos preocupa que previo a cada temporada, se nos diga que sus aviones están en mantenimiento porque eso hace que la oferta de transporte sea inferior”, sostiene Pablo Mantilla, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Agencias de Cargas Logísticas (Aseaci). Un problema que, dice, no solo genera pérdidas a toda la cadena del sector florícola, que equivale al 70 % de la carga exportable del país que se va por vía aérea, sino a otros sectores como el pesquero, frutícola, el de artesanías, que usan la misma alternativa de transporte. “Cuando hay una demanda tan grande en esas temporadas, definitivamente las otras mercaderías también se ven afectadas, porque se ven rezagadas por la demanda prioritaria que tiene un producto tan perecible como es la flor”.

En el caso del pescado fresco, la mayoría de la oferta sale por el aeropuerto de Guayaquil. EXPRESO intentó dialogar con representantes de la Terminal Aeroportuaria de Guayaquil (Tagsa) para conocer sobre si existe algún inconveniente en el proceso de despacho, pero no se pudo acceder a esta información. No obstante, las quejas por la falta del servicio aéreo llegan desde Manta, principal lugar de origen de este producto de exportación.

Lucía Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio de este cantón manabita, sostiene que la capital pesquera no ha logrado reanudar el servicio aéreo que perdió desde el 2008. El dorado, el pez espada, la tuna que sale de Manta y otras zonas costeras de Manabí deben pasar primero por Guayaquil, donde por épocas, dice, se suele exigir cupos para poder exportar y donde se incrementa la labor de exportación. “Debemos deshielar el pescado y embalarlo para transportarlo. Estando allá, la mercadería es revisada, para eso se debe abrir el embalaje, volver a manipular el producto haciendo que pierda calidad”. A esto, añade, se suman los costos. Solo transportar un contenedor de Manta a Guayaquil les llega a costar hasta $ 1.200. “Entonces es algo que nos está encareciendo el producto y nos está restando competitividad a nivel internacional”, explica.

La Asociación de Representantes de Líneas Aéreas en el Ecuador (Arlae) se comprometió a dar hoy una entrevista a este Diario. Las quejas de los exportadores apuntan a una falta de compromiso por parte de estas empresas para operar en este mercado. Gino Descalzi, vicepresidente de Expoflores, admite que eso en parte se da porque no ven a Ecuador como un mercado atractivo. Hay aerolíneas que, dice, prefieren atender a mercados vecinos como el peruano, donde la exportación de productos, como el espárrago, les da mayor rentabilidad.

Para Daniel Legarda, presidente de la Federación de Exportadores, esta problemática habla de lo necesario que es seguir impulsando la política de cielos abiertos que ha ofrecido el actual Gobierno. La flexibilización de la tramitología ya es un punto a favor para que más vuelos chárteres arriben a Ecuador

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