El inicio de la zafra es la esperanza para recuperar un año de mal desempeño. Los industriales piden a las autoridades mantener el control de la oferta colombiana.

En el campo, los machetes de más de 70.000 agricultores han empezado a afilarse y las máquinas de corte a programarse para las largas jornadas de junio, mes en el que los cañicultores dan inicio oficial a la zafra, una época de esperanza para este sector, más si busca recuperarse de un año marcado de mala producción y bajas ventas.

Hoy, el primer ‘machetazo’ lo dará el ingenio Valdez, que en esta nueva zafra estima producir 3’300.000 sacos de azúcar, un 10 % más que lo previsto el año pasado. Este año, el invierno ha sido más moderado, dice Ernesto Gómez, gerente de la azucarera Valdez. Un factor de peso que les permite realizar una mejor proyección. “El año pasado la lluvia se prolongó y eso hizo que la caña no madure completamente y que no tuviera mucho crecimiento. Un problema que afectó los niveles de productividad del sector en general”.

Pese al esfuerzo de Valdez, uno de los más grandes del mercado, la producción de la industria total podría llegar a los mismos volúmenes del 2017: el procesamiento de 560.000 toneladas equivalentes a unos 11’200.000 sacos, lo suficiente para atender la demanda de 10’500.000 que tienen los hogares y ciertas industrias del país. Y esto porque no todas las empresas (sobre todo los ingenios más pequeños) se han proyectado un incremento. Algunas aún tienen pendiente un stock de producto generado en la zafra del año pasado.

Miguel Pérez, presidente de la Federación Nacional de Azucareros (Fenazucar), menciona que la industria todavía intenta recuperarse de las pérdidas económicas que le generó el ingreso inmesurado de azúcar desde Colombia, un hecho que no permitió a todos evacuar de forma adecuada la producción alcanzada en la zafra pasada y que, en muchos casos, hizo que el producto se vendiera a precios irrisorios. En sus picos más altos, según Fenazucar, el ingreso de producto colombiano llegó a representar el 15 % de la producción nacional.

Gómez menciona que esa sobreoferta hizo que Valdez registrara un 10 % menos en sus ventas, y que esos malos resultados repercutieran “en toda la cadenaproductiva, que la conforman principalmente cañicultores, así como proveedores de insumos y servicios”.

El ingenio San Carlos se prepara para arrancar con el corte en la última semana de junio. Roberto Rodríguez, superintendente de Operaciones de la firma, sostiene que lo harán con un 10 % del stock de la producción del 2017. La meta para este año, dice, es alcanzar los 3’700.000 sacos, una cantidad que registra un mínimo incremento si se lo compara con lo del año pasado.

La expectativa de la industria está puesta, sobre todo, en el campo comercial. Aún los productores e industriales esperan ver los efectos de la salvaguardia que el Comité de Comercio Exterior (Comex) impuso a las importaciones azucareras. Pérez menciona que desde abril de este año en el sector rige un cupo anual de compra de 30.000 toneladas para las industrias. El pedido para las autoridades es que esa restricción se mantenga.

No hacerlo, dice Astolfo Pincay, presidente del ingenio San Miguel (que tiene una meta de 450.000 sacos), impediría que los precios sigan recuperándose. Actualmente, por un saco de 50 kilos se paga $ 32. Aunque ese valor está por encima de los $ 27 del año pasado, aún no llega a alcanzar los $ 34 que usualmente se pagan en el mercado.

Esta baja hizo que su empresa registrara pérdidas de hasta un 40 % en su facturación. Las grandes utilidades, dice, se las llevó la industria colombiana, pero también los actores que actúan en la cadena de intermediación. Los precios de los productos en percha, que tienen como destino el consumidor final, no tuvieron variación.

Los ingenios

Valdez, San Carlos, Coazúcar, Ingenio Azucarero del Norte, Monterrey, San Miguel y San Juan son los ingenios que procesan la caña de azúcar.

Distribución

De las 560.000 toneladas que el país procesa, aproximadamente unas 12.000 tienen como destino la exportación, con el fin de cumplir con la conocida cuota americana.

Etanol

San Miguel y San Juan son los más nuevos. Tienen 3 años en el mercado. San Miguel se prepara para montar una fábrica que le permitirá incursionar en la producción de etanol.

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