Después de 23 días de recibir una dieta que incluía este alimento, el peso alcanzado por los pollos fue de 4,4 kilogramos en canal, frente a los 4,5 que se logran con el concentrado comercial, cuyo precio puede resultar alto para pequeños productores.

Así lo determinó Alejandra Zúñiga, zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien considera que el desarrollo de este insumo también sería una alternativa para piscicultores cuyos tanques han sido invadidos por el pez guppy.

Según su estudio, la harina de origen animal posee un mejor aporte nutricional ya que cuenta con mayor cantidad de proteína, energía y aminoácidos que aquella obtenida a partir de vegetales.

La investigadora asegura que emprendió el estudio buscando alternativas a dos problemáticas: la invasión de los peces guppy en los cultivos de tilapia, y el alto valor de las materias primas para pequeños y medianos productores dentro de la dieta del pollo de engorde.

Esta especie se infiltra en los estanques donde se cultiva la tilapia, gracias a su enorme resistencia a diferentes condiciones del agua y la temperatura, acaparando los alimentos y el espacio, explica la zootecnista. El cultivo de guppy no requiere de conocimientos técnicos especializados ni de una gran inversión de recursos.

Alimentando peces y pollos

Para obtener los peces guppy se dispuso de 250 reproductores de esta especie en 10 canecas de 30 cm de profundidad; una fue destinada para los reproductores, y las nueve restantes para las crías. Se probaron diferentes métodos de alimentación, suministrando hojuelas comerciales para peces en tres canecas, que sirvieron como “testigo”; algas obtenidas en condiciones de humedad (Spirogyra Sp.) y pulgas de agua (Daphnia magna) en otros tres recipientes; y, finalmente, algas, pulgas de agua y gallinaza en las últimas tres canecas.

El alimento más exitoso fue este último, que permitió la obtención en tres canecas de 27,36 g de pescado, que fueron secados al sol, sobre una lámina de zinc, y macerados para preparar la harina.

Para comprobar los resultados de la harina, se trabajó con cuatro grupos de pollos en etapa de engorde, desde el día 23 de su nacimiento hasta el día 45. Mientras el primer grupo fue alimentado con concentrado comercial, después de pasar por un periodo de adaptación, los otros tres recibieron la harina en diferentes proporciones, complementada con maíz y residuos comunes en la cocina (cáscaras de vegetales, arroz, leguminosas, entre otros). El segundo grupo tuvo una dieta compuesta con 2,1 % de harina de guppy; el tercero, con 3,5 %, y el cuarto con 5 %.

“Queríamos reducir el estrés calórico que generan las altas temperaturas, una dinámica que lleva a los pollos a dejar de comer y consumir mucha agua. Por esta razón, trabajamos con los grupos que recibieron la harina en espacios más abiertos para el pastoreo en horas críticas, entre las 11:30 a. m. y 4:00 p.m.”, explicó la investigadora.

Los resultados mostraron un peso promedio de 4,5 kilogramos para el grupo que recibió el concentrado, de 3,9 kilos para el que se alimentó en un 2,1 % de harina, 4,1 para el que recibió un 3,5 % y 4,4 kilos para el de un 5 %.

La investigadora sostiene que esta manera de aprovechar el pez guppy puede ser una alternativa comercial para aquellos productores dedicados a la piscicultura que ven en la especie un factor problemático para sus estanques. “Es una materia prima que se obtiene a bajo costo y que para llegar a venderla solo requiere de su pesca, secado y fácil procesamiento”, concluye la zootecnista.

La investigación sirvió para su trabajo de grado y fue acompañada por el profesor Ricardo Malagón, docente de Ecología Animal de la U.N. Sede Palmira.

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