La guerra comercial que libra Donald Trump con China está ingresando en una nueva etapa, tras la lluvia de aranceles que suscitó una respuesta inmediata del país asiático. Las exigencias de Estados Unidos apuntan a que China refrene sus políticas industriales, pero en Pekín no quieren actuar bajo coerción. Así las cosas, los daños colaterales para la economía mundial podrían verse pronto, según Bloomberg.

“El divorcio provocará un cambio enorme en las cadenas de suministro”, dijo Michael Every, director de investigación sobre mercados financieros asiáticos de Rabobank en Hong Kong. Para el ejecutivo, Vietnam, Tailandia y quizás India saldrán ganando, al igual que México. En tanto, Estados Unidos triunfará estratégicamente al vaciar a China como viene pasando. De esta manera, el mundo se dividiría en dos bandos, el chino y el estadounidense, con conexiones económicas más limitadas. “Es una victoria para el poder estadounidense”, afirmó Every.

El principal impacto para el gobierno de Trump se vería en las ganancias corporativas y el mercado bursátil, en parte debido a la incertidumbre causada por la velocidad del cambio, explicó Derek Scissors, economista jefe de China Beige Book. “China enfrentaría problemas más grandes. Hay más sustitutos para la oferta china que para la demanda estadounidense. En un conflicto comercial moderado nadie sale ganando; en uno grave, EE. UU. pierde mucho menos”, afirmó.

Por su parte, Dan Rosen, socio de Rhodium Group LLC, cree que lo más probable es que los límites para la coordinación entre las economías avanzadas, las señales de inflación que se avecinan y la fuerte probabilidad de que las elecciones legislativas produzcan un cambio de etapa ayuden a volver pasajera la sensación que tiene el equipo de Trump de ser inmune a las consecuencias económicas normales, consignó Bloomberg.

“Más a largo plazo, sospecho que se moderaría la tendencia de crecimiento mundial a medida que desaceleren el comercio y la inversión”, dijo Dong, de Credit Suisse, quien espera que, en el futuro, China se concentre mucho más en los mercados locales. “Irónicamente, tanto EE. UU. como China terminarían siendo economías de mejor desempeño en plena guerra comercial, porque son tipos de economía continentales y tienen la contención de la demanda local”, apuntó.

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