Reutilizar y reciclar en lugar de desechar. Ese es el mensaje que, a decir de Caterina Costa, presidenta de la Cámara de Industrias de Guayaquil, debe primar en la ciudad cuando se habla de plantear soluciones para reducir el impacto ambiental de la basura en el ecosistema.

La representante del sector, menciona que el incentivo de la clasificación desde el origen es la vía más conveniente a tomar y no la de la prohibición de la fabricación de plásticos de un solo uso, como establece la ordenanza aprobada el pasado 6 de septiembre por el Concejo Municipal de Guayaquil.

“Nosotros creemos que no es adecuado prohibir la fabricación, pues no ataca a la raíz del problema. Esto es tapar el sol con un dedo. Yo le dije al alcalde que esa decisión afectaría a la industria y que debió haberse analizado también con el comercio y con la academia para encontrar soluciones más sostenibles. Lo que hay que hacer es dejar de desechar”, precisa.

Pese a que uno de los objetivos de la normativa es desarrollar una economía circular (modelo que pretende conseguir que los productos o componentes mantengan su utilidad y valor en todo momento) también se menciona que se puede sustituir estos productos por materiales biodegradables, los que sin una correcta separación desde el hogar influyen en la contaminación.

Un informe realizado por la empresa argentina Ecoplas, basado en datos del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Buenos Aires, lo confirma. “Hay quienes consideran que la utilización de envases biodegradables es la solución ideal y definitiva para terminar con el problema de la basura. Infelizmente esto no es verdad. Gran parte de los impactos en un relleno están relacionados a la biodegradación sin control por la generación de metano, putrefacción, liberación de olores”, se menciona en el documento.

En el 2015, el Programa para las Naciones Unidas para el Medio Ambiente desestimó los biodegradables como una solución poco realista, que no reducirá la cantidad de plástico que va hacia los mares ni evitará el daño físico o químico que suponen esos materiales para los ecosistemas marinos.

Según el estudio, hay evidencias de que la gente desecha más los productos etiquetados como biodegradables. Lo que se debe evitar en la ciudad.

Para que el proceso de descomposición cumpla su objetivo, estos productos deben ser enviados a un compostador industrial y no se pueden mezclar con los reciclables. Tampoco se deben botar junto a la basura orgánica.

La Cámara de Industrias asegura que la eliminación del plástico también tendría un impacto sanitario. “Esto requiere de mucho análisis técnico. Hay productos industriales que por sanidad llevan un sorbete que va dentro de un plástico, para evitar poner la boca sobre el envase que viene de una bodega en la que puede haber roedores o insectos que te puedan enfermar”, menciona Costa.

Con respecto al reemplazo de tarrinas o recipientes de foam, la presidenta dice que no se puede transportar alimentos con líquidos (como caldos) en envases de cartón, por lo que dar más tiempo a la industria para buscar sustitutos es vital.

“En el caso del foam sí hay un desafío en el cambio de tecnología, por lo que el alcalde y los concejales han decidido dar 36 meses a que se desarrolle esa tecnología, si no siempre pueden utilizar el plástico reciclable”, explica Gustavo Manrique, quien desarrolló la ordenanza junto a la asambleísta socialcristiana Dallyana Passailaigue.

Aquí hay un tema de responsabilidad compartida, acota Passailaigue, “esto es un desafío tanto para la ciudadanía como para el Municipio y para el sector de la industria del plástico y todos tenemos que asumir nuestras responsabilidades desde nuestros espacios”.

La industria ha solicitado al alcalde Jaime Nebot la implementación de un reglamento que aclare varios puntos y redireccione la normativa a evitar la generación de más desechos.

“Reusar es más viable”

Sustituir el uso de los plásticos o materiales biodegradables por opciones que se puedan reusar, es la propuesta de Andrea Garzón, especialista en servicios ambientales y directora de Huella Verde. Garzón, quien lidera un proyecto de limpieza de platos y utensilios de metal o cerámica en un centro comercial de Quito cree que el objetivo debe ser “centrarse en generar menos basura”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here