Hasta hace unos años, era impensable cultivar frutas tropicales como el mango y la papaya en Italia. Hoy en día, es posible gracias al cambio climático. Gianluca Bagnara, economista especializado en materia agrícola, explica: «Es importante no repetir los mismos errores de siempre y posicionarse de inmediato en las líneas premium. Los aguacates, los mangos y las papayas de Italia deberían ser de calidad superior».

Por tanto, es inútil competir con productores extranjeros. En su lugar, deberíamos identificar una cadena de suministro con una fruta excelente gracias a la reducción de las distancias. A diferencia de los productos que llegan del norte de África o de Sudamérica, la fruta tropical italiana podría madurar en las plantas y someterse únicamente a una fase final de acondicionado.

Bagnara añade: «A excepción de las experiencias ya existentes, como Sicilia, podría ser apropiado crear una red de empresas para incrementar las superficies, experimentar y crear una marca premium de fruta exótica italiana. Si no lo hacemos nosotros, lo harán otros. He oído que hay empresas israelíes buscando tierras y campos en Italia».

Por ejemplo, hay algunas empresas sicilianas que llevan años produciendo aguacates, pero todavía hay mucho que hacer en cuanto a otros tipos de frutas exóticas. Como observa Bagnara, si países como Rusia plantan miles de hectáreas de fruta de hueso, ¿por qué Italia no debería diversificarse en otra dirección?

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