Altos costos en la producción y poco grano en el mercado local llevaron a El Café a dejar de producir café atomizado en Montecristi. Esto no significa que la empresa cerrará, dice su gerente Bernardo Arosemena, aunque augura más problemas si el Estado no toma correctivos para este sector.

Antes había parado la producción de café liofilizado, que es de exportación, porque ya tienen el stock necesario para cumplir compromisos internacionales de este 2018 y más.

El atomizado no se procesa porque hasta septiembre se produjo “todo lo que vamos a entregar y vender en el mercado ecuatoriano”. Arosemena indicó que quizás a fines de enero del 2019 retomarán la producción porque además no hay café en grano en Ecuador.

En consecuencia, su personal se redujo de 503 a 415 empleados que seguirán para labores de mantenimiento. El 2017 El Café paró su producción en Guayaquil, donde hay 20 empleados de los 700 que había.

El directivo de El Café habla de poca competitividad. “(Invertimos), alrededor de $ 2,3 millones en agua. En Colombia estaría gastando menos de la mitad, (allá) cuesta $ 1,40 el metro cúbico con alcantarillado, aquí me cuesta unos $ 5”.

Y los costos de envío por contenedores y el diésel industrial también han subido sus precios. El Café exportaba 24.000 toneladas de café soluble, el 2016 bajó a 19.000, el 2017 a 13.000 y este no enviarán más de 8.500, para la producción nacional se mantendrán las 900 toneladas.

Pablo Pinargote, gerente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café, indicó que esta crisis se evidencia hace más de seis años, puso como ejemplo que la exportación ha caído desde el 2012 en un 60%.

En cifras, en el 2012 por café industrializado, en grano, tostado y molido, ingresaron $ 280 millones, pero el año pasado llegó a los $ 120 millones.

El 2017 Ecuador exportó 750.000 sacos de 60 kg en café industrializado, café tostado y molido. “Siendo optimista vamos a exportar no más de 500.000 sacos, 33% menos”.

Para él, esta debacle se debe además a una muy pobre política agrícola para el café en los últimos años. “Hemos manifestado que lamentablemente el proyecto de conversión y renovación de la caficultura que se dio en el Gobierno anterior no ha surtido efecto, no hemos subido producción”. El país produce de 5 a 10 quintales por hectárea, y Perú y Colombia, entre 25 y 30.(I)

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