La repentina muerte de reses sigue causando preocupación en el sitio Agua Blanca, de la parroquia Ricaurte de Chone.

César Naveda es uno de los ganaderos afectados desde el mes de julio, cuando varias reses murieron de forma sorpresiva en el sector.

El hombre dijo que la situación se detuvo por un tiempo, pero hace poco parece haber vuelto.
Naveda contó que hace tiempo fue visitado por funcionarios de la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) y del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Las autoridades realizaron  varios exámenes a las reses, dando como resultado la “babesia y tripanosoma”.
Explicó que la babesia es un parásito transmitido por garrapatas y ataca a los glóbulos rojos de la sangre.
La tripanosoma es transmitida por invertebrados, tales como insectos picadores o que penetran la piel.
MAG. Naveda dijo que otras haciendas han sido perjudicadas por este tema.
“Algunos les han ubicado las mejores medicinas, pero estas no surten efecto. Sería importante que los funcionarios hagan el seguimiento de lo que sucede”, dijo el ganadero.
Sandro Vera, director provincial del MAG, indicó vía telefónica que con Naveda  trabajaron para evitar la muerte de las vacas.
Vera agregó que la pérdida de reses no se da tanto por culpa de los parásitos, sino porque la aplicación del tratamiento no la hizo un profesional en el tema.
El funcionario dejó claro que todo era un tratamiento preventivo y que, según él, Naveda no siguió las recomendaciones de los expertos.
Vera dijo que no ha recibido ninguna notificación de que continúan las muertes.
Edgardo Moreira, ganadero de la parroquia Convento, dijo que sus reses no se han muerto, pero tiene temor que el virus se propague.

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