La mayor superficie agropecuaria del país está en Manabí, pero los recursos invertidos no convencen a muchos agricultores.

Según la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua  (ESPAC) 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC),  Manabí es la provincia con mayor superficie de labor agropecuaria, con 1’097.926 hectáreas (ha). Le siguen Guayas con 691.186 ha; Los Ríos con 511.585 ha; mientras que Pichincha es la séptima provincia y posee 211.645 ha.

Pero, ¿qué provincia ha recibido más recursos por parte del Estado en la última década?. Según el plan anual de inversiones de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), la inversión hecha en Pichincha, en el tema agrícola y ganadero, supera lo invertido en otras provincias.
Desde el 2008 hasta el 2017, la inversión que realizó el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) en Pichincha fue de $ 428’283.082; en Manabí se invirtieron 133’109.520 dólares; y en Guayas $ 100’808.147 (ver recuadro).
Es decir, Manabí recibió 295’173.562 millones menos que Pichincha, y 32’301.373 millones de dólares más que Guayas.
En las demás provincias la inversión en la última década fue menor a los $ 100 millones, pero con los mismos proyectos que suman más de 30.
Entre ellos consta el acceso a tierras de los productores y legalización masiva de terrenos, estudios, agroseguro, infraestructura, almacenamiento y comercialización, y otros, detalla el plan de inversiones de la Senplades.
Análisis. Álex Alcívar, ingeniero agrónomo y excandidato a la vicepresidencia de la República, considera que en la asignación de recursos existe un esquema de centralismo. De hecho, dice ser testigo de que la planificación que en su momento se hizo en Montecristi fue realizada por personas de  Quito.
“Incluso lo hacían economistas que no conocían la realidad agrícola de Manabí”, indica.
Alcívar señala que Manabí tiene el 17,5 % del área agropecuaria del país, pero falta mucho para desarrollar el suelo agrícola.
Menciona que las inversiones que se hicieron con las represas fueron buenas, pero aún queda mucho por hacer. Pone de ejemplo el proyecto Poza Honda, que tiene cerca de 50 años,  y aún está pendiente un 50 % del sistema de canales de riego y drenaje en el valle del río Portoviejo.
Alcívar considera que por el centralismo, la cadena productiva, como financiamientos, conocimientos, insumos, comercialización adecuada, en Manabí es más complicado que en otra parte del país. “Porque no tenemos un liderazgo adecuado”, dice.
La asambleísta Tanlly Vera cree que “en Manabí el sector agropecuario está golpeado”.
Vera recalca que el Gobierno y el Estado mantienen una deuda con la provincia. En el tema agrícola, por ejemplo, señala que el proyecto de la Gran Minga Agropecuaria no es suficiente al distribuir kits agrícolas.
“¿Luego qué sucede? ¿Hay una capacitación, seguimiento de estos procesos, hay alguna manera de fortalecer el sector agrícola tecnificado?, no lo hay”, menciona.
agricultores. Varios agricultores manabitas  concuerdan con que la asistencia del Estado para este sector es insuficiente y en muchos casos no existe.
Herme Forti recuerda que en el último invierno, por falta de lluvias, perdió las cuatro hectáreas de maíz y maní que sembró en el sector Higuerón Adentro de la parroquia Picoazá, de Portoviejo. En el 2016, en cambio, el invierno fue fuerte y sus plantaciones quedaron bajo el agua, las bombas se dañaron y sus animales se ahogaron por la crecida del río.
Forti asegura que jamás ha recibido ayuda del Gobierno y sigue cultivando con sus propios recursos.
Por su parte, Jorge Zambrano Saltos invirtió más de 20 mil dólares para cultivar mediante sistema por goteo. En este mismo sector siembra lo que crea conveniente: melón, pepino, maní, cilantro, pimiento, maíz, y otros productos. Sin embargo, dice que la situación de la agricultura cada vez es más crítica por las plagas y  bajos precios.
Agrega que es difícil acceder a los créditos “por el exceso de requisitos”.
Distribución. El plan de inversión de la Senplades revela que la mayor inversión que hizo el Magap (ahora es MAG) en Manabí fue en el 2015, con $ 24’878.661.
El sociólogo Carlos Zambrano explica que los recursos se reparten de acuerdo a la tributación de las provincias y al número de habitantes.
“Siempre se alega que Pichincha y Guayas son las que más tributan y según eso se distribuye más hacia estos mismos sectores. El punto central es que, por ejemplo, en Pichincha se contabilizan los ingresos que se obtienen por petróleo, de lo cual desequilibra bastante, y en realidad eso (el petróleo) viene desde el Oriente”, refiere.
Lo mismo sucede con empresas privadas que venden sus productos a nivel nacional pero tributan en Pichincha, dice.
Medardo Mora y Humberto Guillem impulsaron una consulta popular a favor de la autonomía provincial y descentralización el 17 de septiembre del 2000. El sí ganó.
Mora lamenta que el poder político y la falta de gestión de nuestras autoridades, “que aceptan cualquier cosa sin beneficio de inventario”, hagan que el sistema de distribución de recursos y por ende de oportunidades se mantenga.
Evidentemente desde el centro de poder se maneja el destino de los recursos para beneficio de estas zonas y se crea un círculo vicioso que les sigue dando a ellos más oportunidades, con los fondos de todos, precisa Mora.

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