En Carchi los incendios forestales han devastado 8.122 hectáreas en los últimos cinco años, de acuerdo a información proporcionada por la Dirección Provincial del Ministerio de Ambiente (MAE).

Las denominadas quemas agrícolas son una de las prácticas que los agricultores aún mantienen en pleno siglo XXI, siendo esta una las principales causas que han provocado la destrucción de extensos cinturones de tierras productivas y áreas protegidas.

Todavía se mantiene la creencia que incinerando material vegetal seco de desecho las lluvias retornarán, según explican los técnicos del MAE, quienes aseguran que pese a las campañas que promueven desde esta dependencia, los campesinos insisten en este tipo de prácticas.

Hay quienes sostienen que otro de los problemas son las combustiones que realizan intencionalmente los cultivadores para vulnerar la frontera agrícola, que luego se convierten en gigantes incendios que al final no pueden ser controlados y se escapan de la vigilancia de quienes las producen.

Últimos cinco años

La deflagración más grande se registró en el 2015 en el páramo de El Chalpatán, donde se consumieron 2.224,24 hectáreas, en el límite entre los cantones Tulcán y Espejo. En ese año falleció en Jijón y Caamaño una persona de la tercera edad que fue atrapada por las llamas.

Las flamas han arrasado con flora y fauna silvestre durante este último lustro, sintiéndose las devastaciones en Las Juntas (161 hectáreas), inmediaciones de la represa Giovanni Calles en Espejo (240 ha).

El más reciente

El pasado 31 de diciembre no fue ajeno al fenómeno, que se extendió hasta los primeros días de enero en la Cooperativa 23 de Julio, en la parroquia La Libertad, en el cantón Espejo.

Una vez que se realizó la georeferenciación de las hectáreas quemadas en el último incendio en dicha cooperativa se estableció que la superficie total encendida fue de 468,91 hectáreas.

Patricio Tobar, responsable de la Unidad de Patrimonio Natural del MAE, señala que 206,76 ha están en la zona de amortiguamiento y 262,76 dentro de la Reserva Ecológica El Ángel (REA).

Esta nueva afectación deja un importante lunar en este espacio protegido. Tobar agrega que deberán pasar cientos de años para recuperar las zonas preservadas quemadas, algo que preocupa a los conservacionistas y grupos ecológicos.

Hernando Piarpuezán, de la Comuna Indígena Pasto La Libertad, guardián de la REA, señala que los comuneros deben desterrar las quemas agrícolas por las consecuencias que provocan.

El mapa que elaboró el MAE evidencia los perjuicios que provocó el siniestro, que deja una considerable mancha. Damián Ponce, director de la REA, confirma que los daños son irreversibles.

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