Con más de dos mil especies nativas registradas, Galápagos es un referente a nivel mundial sobre la importancia de conservar la mayor parte del archipiélago en estado prístino.

De ahí que la iniciativa “Archipiélago libre de plásticos” busca justamente evitar que el fondo marino y las costas de las islas se contaminen con residuos provenientes de este material, cuyo proceso de descomposición puede demorar hasta más de 500 años, según los expertos.

Los miembros de la Asociación de Industrias de Bebidas no Alcohólicas del Ecuador (AIBE) están en un proceso de sustituir su portafolio de botellas plásticas de bebidas gaseosas por vidrio y material retornable.

Esto como parte de la iniciativa del Consejo de Gobierno de Régimen Especial de Galápagos, que a través de una ordenanza, dispuso que desde el 26 de febrero pasado inicie la transición de las botellas plásticas desechables, de un solo uso, por las que contienen materiales retornables.

El objetivo es que en las islas ya no se comercialicen botellas plásticas de un solo uso y las que estén sean recicladas por el tipo de material que contienen.

«Las botellas de agua están exentas de esta normativa, sin embargo, la industria está en constante innovación y ha logrado que sus envases sean de material PET con el 25% de resina reciclada, lo que incentiva el proceso de reciclaje», informó AIBE.

Francisco Mena, Presidente Ejecutivo de la AIBE, destaca que las constantes reuniones con las autoridades de Galápagos han permitido un involucramiento de las empresas privadas para alcanzar el objetivo de disminuir el consumo de plástico en las islas. “Nuestro compromiso como industria con la comunidad de Galápagos es sustituir el portafolio de bebidas para la isla, de tal manera que se cumple con la ordenanza y esta no quede desabastecida”, afirma.

Durante 2018 se recogieron aproximadamente 22 toneladas de basura plástica en superficie y áreas submarinas del perfil costanero de las islas: San Cristóbal, Santa Cruz, Floreana y Santiago, según el Gobierno de Régimen Especial de Galápagos.

Esta política pública se complementa con una serie de actividades que se realizan para que la población de las islas haga consciencia sobre la basura oceánica, el microplástico y las especies invasoras que son transportadas en plásticos.

Por ejemplo, un centenar de niños galapagueños estuvieron cuatro semanas en el campamento denominado «Vacaciones Felices», organizado por el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Santa Cruz y la Dirección del Parque Nacional Galápagos.

El campamento vacacional fue clausurado con una obra de teatro que resumió las diferentes actividades realizadas, como exploración de los ecosistemas, reconocimiento de las especies invasoras en las casas, los barrios y en las áreas protegidas, además de la importancia de realizar pequeñas acciones que ayuden a liberar a Galápagos del plástico.

Según Naciones Unidas, se recicla menos del 10% de todo el plástico producido en el mundo. Estos desperdicios son trasladados por las corrientes marinas y los ríos a determinados puntos protegidos del planeta como Galápagos.

De ahí que la estrategia para enfrentar esta problemática debe ser regional y mundial.

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