Comunidades andinas de varias provincias de la Sierra han decidido trabajar en el rescate de productos ancestrales y aprovechar sus cualidades para crear nuevos productos alimenticios con aportes beneficiosos para la alimentación y la salud.

Fundación Heifer y el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se han empeñado en trabajar con las comunidades, a través de capacitaciones y aprovechamiento de sus productos, orientándoles a generar nuevos, pero con identidad territorial.

Este concepto está bien entendido en las comunidades que en los últimos años han identificado los productos que les sirven de ingrediente principal en la elaboración de galletas, pasteles, yogur y bebidas refrescantes, diferentes a las preparaciones tradicionales.

María Pineda, de la Asociación Alpamanta de Cayambe, destaca que en los últimos años han aprendido a no usar químicos en las plantaciones y en su lugar confeccionan abonos naturales, en los que ya son expertos.

Consumir productos naturales fomenta una alimentación sana, “tal como lo hacían nuestros antepasados” y “eso queremos dejarles como herencia a nuestros hijos y a nuestro pueblo”, manifiesta.

Los siguientes son algunos ejemplos del interés por volver a la tierra, respetarla y consumir los productos naturales que ella brinda.

Pastel de mashwa
En González Suárez, parroquia de San Pablo de Lago (Imbabura), se cocina el pastel de mashwa, un tubérculo usado ancestralmente como alimento y medicina, cuenta Hermelinda Cabascango, quien forma parte de la Asociación Sumak Pacha, que fue reconocida en Quito, conjuntamente con las asociaciones Regional de Economía Social y Solidaria del Territorio Kayambi, Cayambe – RESAK, y Flor Andina de Cañar, por sus productos con identidad territorial.

El pastel de mashwa que es promocionado en los mercados y las ferias a las que asisten las mujeres, también lleva leche, harina, huevos y polvo de hornear, revela Hermelinda.

Pero lo que destaca es que este tubérculo es medicinal. Para limpiar las vías urinarias, regular el colesterol y la menstruación, recomienda tomar dos veces al día (en ayunas y antes de acostarse) y por nueve días, un vaso de una infusión hecha con la cocción de cuatro mashwas en un litro de agua.

La galleta de oca
Mercedes Sigüenza, mujer cañari oriunda de Biblián (Cañar), estuvo en Quito, en representación de la Asociación Flor Andina, en calidad de dirigente, para exponer y vender los granos y productos que se usan para elaborar la fanesca.Lo que se destaca es que las 24 socias trabajan en sus huertas para ofrecer productos cien por ciento naturales. Ellas, asegura, no usan químicos y dejan que los productos tengan un crecimiento natural. Pero Mercedes pone más énfasis y promociona el producto territorial: la galleta de oca, que la preparan desde 2014 y que sirve perfectamente para las colaciones infantiles o el lunch de media mañana, porque está hecha además con harina de arroz, lo que garantiza la ausencia total de gluten. El secreto, revela la mujer cañari, es elaborar esta golosina con la oca cambray, la que después de ser cosechada se la pone al sol por varios días para que adquiera un sabor dulce. Venden sus productos en Biblián y Guayaquil, pero quieren abrir más mercados.

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